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Es de Estados Unidos, y eligió a la Argentina para vivir: "Es uno de los países más ricos del mundo"

21 de septiembre de 2020

Luego de sobrevivir al atentado de las Torres Gemelas decidió irse de su país. Se enamoró de la Argentina y decidió radicarse acá y formar su familia.

David tenía 30 años, era consultor de una empresa de tecnología, su oficina se encontraba debajo de una de las Torres Gemelas, y aquel 11 de septiembre de 2001, cuando dos aviones se estrellaron contra las torres íconos de Nueva York, quedó tendido en el suelo y aturdido. El fatídico hecho que le tocó vivir en primera persona marcaría no solo la historia del mundo, sino también la suya.

"Tomé la decisión de irme de Estados Unidos no solo por lo que sucedió el 11 de septiembre, sino por lo que viví los días siguientes; porque, más allá de que fue una experiencia traumática en la que vi cosas horribles y de la que sobreviví de milagro - estaba ahí abajo y el avión explotó arriba de mi cabeza -, no me gustaron algunas cosas de las que fui testigo los días siguientes relacionadas a la gente y la sociedad", revela David con voz calma al diario La Nación.

David y amigos 2
Crédito: @soydavidenglish

Crédito: @soydavidenglish

"Entonces pensé en un lugar lejos, lo más lejos posible de Nueva York. Quería un destino con buena gente, tranquila, que tenga otros valores más enfocados en las relaciones humanas y pensé en Argentina. Había estado de viaje en el año 98 y me había gustado mucho el país, sus costumbres y su cultura. Me pareció un lugar excelente para irme y olvidarme de algunas cosas; un lugar en el mundo para aprender a vivir de otra forma".

Sus padres lo apoyaron: "Los padres quieren que te vayas para crecer y aprender, es otra actitud, otra costumbre". Pero muchos amigos no entendieron su decisión de irse a un país con costumbres tan diferentes: "hay gente en Estados Unidos que piensa que Argentina es una provincia de Brasil, o no tienen la menor idea".

David viajó con el deseo de poder renacer en suelo argentino: "Argentina estaba en crisis, pero yo lo viví como una gran oportunidad porque, con la devaluación, los dólares que tenía ahorrados me servían mucho más: podía arriesgarme. Considero que este país es una tierra para los aventureros en todos los sentidos. Para muchos es tan solo el fin del mundo, sí, donde todo es bastante rústico, pero justamente por eso hay mucho por hacer".

En aquel viaje de 1998 se había enamorado de Mendoza, y allí decidió residir, colmado de alivio al sentir que se había alejado de una gran urbe y de los problemas del mundo: "Sentí mucha ambición en el sentido positivo y deseos de cumplir mi sueño de tener mi propio negocio, hacer algo en otro país. Mendoza me dio esa oportunidad".

David se instaló en la sexta sección de la ciudad de Mendoza, en un barrio normal como los que hay en muchos puntos de nuestros país y comenzó a tomar nuestras costumbres: "No vivo en un barrio privado ni ando en un BM ¡y me encanta el estilo de vida que llevo!", sonríe.

"En tres cuadras tengo mi panadería, la carnicería, la farmacia, el minimercado, el tapicero; todo lo que uno podría necesitar está a mi alcance. Mi hijo (de 10 años y nacido en Argentina) y yo, somos amigos de los dueños de todos estos negocios. Fue lindo hacer amistades en el barrio, todos emprendedores", cuenta entusiasmado.

David y su hijo
Crédito: @soydavidenglish

Crédito: @soydavidenglish

Algo que le llamó mucho la atención cuando llegó fue que a pesar de estar viviendo una tremenda crisis económica como la que la atravesaba la Argentina en el 2001, él veía que nadie estaba paralizado por esto, todos seguían adelante: "En países donde no se acostumbran las crisis la gente se paraliza, anda malhumorada y solo se queja. Y la verdad que los argentinos se quejan ¡y mucho!, pero ves que en paralelo están a full, recreándose, cambiando su forma de vida y de pensar", exclama.

Y agrega: "Siempre recuerdo cuando, en una reunión en Córdoba, un hombre me dijo: `ahora hay que exportar, pero nunca debés olvidarte del otro lado de la moneda: en algún momento las cosas van a cambiar y todo se revertirá; hay que estar preparado para el cambio de chip´. Me llamó la atención ese dicho, `cambiar el chip´, que en Estados Unidos no se usa y me parece una metáfora excelente de la mentalidad que hay que tener para sobrevivir y tener éxito en este país".

Otra de las cosas que le llamó mucho la atención fue el afecto, la unión familiar y los domingos sagrados en familia, donde se reúnen grandes grupos de personas alrededor de una mesa por horas: "Los valores humanos y la riqueza de este país no tienen nada que ver con lo tangible", afirma David.

"Por estas razones, para mí Argentina es uno de los países más ricos del mundo y Estados Unidos, en algunos sentidos, uno de los más pobres. Acá, en Mendoza, la gente no está mirando el reloj cuando va al parque en familia, no siente la urgencia de volver a casa a trabajar o ver la tele. En esta parte del mundo las personas se juntan a estudiar o hablar y compartir mate. Al mate lo veo como la pipa de la paz. Hoy, en pandemia, no la podemos practicar, pero compartir mate me parece una costumbre maravillosa, ya sea alrededor de un fuego, sobre una manta tocando la guitarra, o donde fuera. Es tan lindo como el asado con amigos. En definitiva, uno puede ser la persona más rica del mundo, pero, si está encerrado en su mansión, tiene una vida deprimente con cero calidad de vida. La riqueza está en las relaciones", afirma.

Sobre vivir en Mendoza, expresa que: “posee un clima excelente, se hacen muchas actividades al aire libre, y la naturaleza está cerca. La ciudad es chica, se puede caminar a todos lados, el transporte público es muy bueno, mil veces mejor que en muchos lugares de Estados Unidos, donde sin auto nada se puede hacer. Luego están los festivales, como la vendimia. Con su música, peña y comida, Mendoza y la región de Cuyo tienen su propia cultura muy rica y eso suma a la calidad de vida. ¡Yo participo en todo! Son actividades auténticas, que se hacen principalmente para los locales, más allá del turismo. No hay fachada, no es forzado. Habla de la profundidad de la cultura".

David y amigos
Crédito: @soydavidenglish

Crédito: @soydavidenglish

Hace 19 años atrás, en el marco de uno de los atentados más impactantes de la historia, un David English rodeado de dolor y cuerpos sin vida, dejó morir su pasado para volver a nacer. Hoy, cuando regresa a su país natal, siente que vuelve a su ex patria como si fuera un extraño, un turista más.

"¡Y descubrirlo fue genial! Un día me di cuenta de que ya no me sentía de allá y veía todo como desde lejos y por primera vez. Empezaba a extrañar apenas me subía al avión de ida, porque a mi vida acá, en Mendoza, la amo", confiesa.

"Hoy, viviendo afuera, reconozco con mayor claridad ciertas costumbres de Estados Unidos que, cuando vivía adentro, no veía. A los seres humanos nos cuesta ver cómo estamos viviendo porque estamos muy metidos adentro de la burbuja. Por eso se dice que un pez no sabe que está mojado, porque vive toda su vida adentro del agua. Solemos transitar nuestra existencia en una sola cultura y, si no hemos salido de ella, no tenemos perspectiva sobre lo que nos pasa. La distancia te da claridad, punto de vista. Por supuesto, extraño a mi familia y a mis amigos, pero sus valores ya no son mis valores. Allá todo tiene que ser rápido, instantáneo”.

"Y este país también me enseñó acerca del lado positivo de la flexibilidad, la informalidad, y la productividad ociosa. Allá se mueren de la risa de solo pensar que podés estar rascándote la panza y no hacer nada, y que eso sea hacer algo en sí mismo y ser productivo. ¡Pero es fantástico!, en la productividad ociosa surgen grandes ideas", continúa.

David cuenta emocionado: "En Argentina estoy aprendiendo cómo vivir. En Estados Unidos estaba reprimido, me sentía exigido a llevar el tipo de vida que se espera socialmente. Por eso, muchos de mis amigos me mandan feliz cumpleaños el 11 de septiembre, porque ese día nací de nuevo y, Argentina y su cultura, me permitieron convertirme en la persona que realmente soy".

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