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La negociación de las paritarias en medio de una pandemia

Por: Juan Pablo Chiesa
24 de septiembre de 2020

Confundir la autonomía de la voluntad colectiva con los intereses de los mercados denota a una falta de sensibilidad social y una total carencia del derecho del trabajo.

Resulta una verdad de manifiesta que la negociación colectiva no puede ser disecada de los procesos políticos y, en especial, del marco ideológico de los gobiernos de turno. Esto se explica porque la negociación colectiva es el ejercicio, por excelencia, de la democracia en su más amplia expresión y de la plena autonomía colectiva.

Las partes de este proceso actúan en un plano de absoluta igualdad y sin restricción alguna y son actores principales en la dinámica de los procesos sociales y económicos.

Pero es incuestionable que para que ello sea posible debe existir la plena vigencia de las instituciones, de la libertad sindical de las relaciones colectivas y de la igualdad en los salarios de los trabajadores. La negociación colectiva es uno de los caminos más intrépidas y revolucionarias del derecho todos los argentinos.

Pero en esta negociación colectiva, siempre debemos analizarla en el contexto temporal que atraviesa el país, y las relaciones individuales y colectivas del trabajo de la confrontación de intereses de los empleadores y de los asalariados.

Confundir la autonomía de la voluntad colectiva con los intereses de los mercados denota a una falta de sensibilidad social y una total carencia del derecho del trabajo

En un período devastado por los índices inflacionarios, una caída estrepitosa del empleo genuino y con más del 40% de precariedad laboral, necesitamos de medidas de impacto social que aumenten el consumo y generen un aumento a los niveles de productividad, la inversión y el crecimiento.

Es por ello que, la activación de las negociaciones de salarios es indispensable para nivelar los niveles de productividad y crecimiento el consumo

La amenaza sindical de medidas de acción directa justo en medio de una pandemia forzó en las últimas semanas al Gobierno a aceptar reabrir la negociación que involucra el salario de 6 millones de trabajadores privados dependientes encuadrados dentro de la Ley 14.250.

Sin embargo, muchos sindicatos se ven en un escenario de negociación y de choque con las agrupaciones empresariales, debido a una puja de interés a consecuencias de los efectos nocivos que la pandemia provoco en el trabajo.

El ejemplo de la traba de una debida negociación la llevo el sindicato más representativo del país, el sindicato de Comercio, liderado por el gitano Cavalieri que luego de infructuosas negociaciones en el seno del Ministerio de trabajo, no logró torcer el brazo de la Cámara Empresarial de Comercio y cerrar una paritaria que, históricamente, fija una vara y una referencia para los demás sindicatos.

Las pocas paritarias que se están entablando en las últimas semanas rondan el piso del 30% luego que el Ministro de Economía, Martín Guzmán, anunciara el presupuesto 2021 con una inflación anual 2020 estimada del 29%.

Hasta agosto de 2020, se firmaron 23 acuerdos salariales sectoriales que establecieron aumentos para un millón de asalariados privados en relación de dependencia, número que representa un 19% del total del empleo del sector privado. Si bien, los acuerdos firmados reconocen características disímiles, se podría afirmar que la mayoría de los convenios de amplia cobertura en cantidad de trabajadores, presentaron contenidos convergentes en materia de incremento pactado, período de vigencia e inclusión de cláusulas de revisión.

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El criterio principal utilizado para otorgar los aumentos consistió en establecer porcentajes de incremento sobre la base de los salarios básicos definidos en el convenio colectivo respectivo. En efecto, el 78% del total de los acuerdos firmados utilizaron este criterio, entre los que se destacan los convenios de Camioneros, Encargados de edificios y Bancarios.

Las restantes paritarias acordaron el pago de sumas fijas durante algunos meses del año, con incidencia porcentual dispar sobre las distintas categorías profesionales contempladas en el convenio colectivo. Por ejemplo, la paritaria metalúrgica acordó con las cámaras respectivas, el pago de una asignación de $30.000 a pagar en cinco cuotas mensuales consecutivas entre los meses de agosto y diciembre de 2020. En otras paritarias (textiles y molineros), se incorporó el aumento solidario establecido por Decreto en los básicos de convenio, y además se pactó el pago de una suma fija.

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Una diferencia que surge entre los convenios que pactaron los incrementos más elevados, es el tratamiento dado a la suma fija de $4.000 establecida a principios de año por el Poder Ejecutivo. Por ejemplo, mientras que el aumento salarial acordado en la Industria maderera absorbe la suma fija, en el convenio del Transporte de carga, el incremento acordado se aplica íntegramente a la estructura salarial, ya que la suma fija se había incorporado previamente a los básicos de convenio (en la revisión de la paritaria 2019)

La suma fija de $4.000 más las cláusulas de revisión incluidas en las paritarias 2019, provocaron incrementos salariales en el presente año, antes de sustanciarse las paritarias de 2020. Este fenómeno dio lugar a un aumento adicional de los salarios que, en definitiva, terminó siendo relevante para amortiguar la caída del poder adquisitivo durante la pandemia, como consecuencia de la aplicación de suspensiones y/o de la menor cantidad de horas trabajadas en ciertos sectores.

Finalmente, uno de los contenidos incluidos en todas las paritarias anuales es la cláusula de revisión que contempla la posibilidad de reabrir las negociaciones en caso que los resultados de inflación excedan los aumentos pactados. En las actividades donde se registran los menores porcentajes de incremento salarial durante el período calendario, se incluyen cláusulas de revisión antes de finalizar el año. Por ejemplo, la paritaria de los empleados bancarios cotejará el aumento pactado con la inflación en noviembre, el gremio de aceiteros la incluyó en el mes de agosto y los encargados de edificio también en noviembre del corriente año. En cambio, Camioneros, que tendrá uno de los mayores porcentajes de aumento en el año calendario revisará la paritaria recién en febrero del año próximo.

La esencia de una mesa de negociación sindical tiene su eje en cuidar el bolsillo de miles y millones de trabajadores que día a día, dignifican el trabajo, en todas sus formas.

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