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Las mentiras de Jeanine Añez en el discurso ante la ONU

Por: Hugo Lescano
25 de septiembre de 2020

En el encendido discurso de la presidenta de facto en Bolivia se filtraron dos mentiras notables que su lenguaje corporal se encargó de revelar. Aquí, el análisis con el fundamento científico.

Es sabido que los humanos nos expresamos, fuera de la palabra hablada, con movimientos kinésicos, expresiones faciales, configuraciones posturales y manuales con las que intentamos muchas veces ilustrar nuestro discurso. Sin embargo, la investigación de décadas en el campo de la comunicación no verbal, nos abre la puerta al mundo de las micro expresiones.

Estas son expresiones que aparecen en nuestro rostro por microsegundos y que representan fugas o filtraciones de las verdaderas emociones que nos atraviesan en la interacción comunicacional. Las microexpresiones suceden cuando queremos ocultar lo que sentimos y más aún cuando decimos sentir lo contrario o afirmamos algo que no es cierto. Es ahí que nuestro cuerpo se revela y la emoción real que nos embarga lucha por salir a la luz en un intento genuino de liberar la tensión que nos produce la propia contradicción, la mentira o el ocultamiento de la información.

A la luz de este concepto, analicemos el lenguaje corporal de Jeanine Añez en su discurso ante Naciones Unidas en el que se refirió al gobierno argentino, específicamente mencionando al “peronismo” y al “populismo kirchnerista”.

Comencemos por su paralenguaje. El tono y el volumen que utilizó Jeanine durante todo su discurso, -los mismos que utilizaban nuestras madres al pedirnos que ordenemos la habitación cuando éramos niños-, dan cuenta de una intención comunicacional contextualizada en la ira, una de las siete emociones básicas universales fácilmente reconocibles por los indicadores que señalaremos a continuación.

Al mencionar que “No tenemos nada contra el peronismo”, aparece en el rostro de Añez la microexpresión clasificada en el nomenclador de la Comunicación No Verbal bajo el registro AU14 reflejando ira intensa (y que también apareció en otro tramo del discurso al señalar que “no tenemos encono alguno contra otros gobiernos como el la Habana”). Al mismo tiempo eleva su mentón girando su cuello rápidamente en un movimiento desafiante (M53). Con estos dos indicadores, podemos traducir el lenguaje corporal de Añez al verificar que sí tiene algo contra el peronismo.

La ira que le despierta la sola mención del partido gobernante en argentina se expresa claramente en su rostro al punto de manifestar una actitud de desafiante enojo. Apenas unos segundos después, refirió al peronismo como una tradición nacional y popular y vemos su cuerpo inclinándose hacia su izquierda y regresando a recuperar su eje en un claro movimiento pendular que solemos hacer cuando nos sentimos desestabilizados al afirmar algo que no sentimos realmente.

Menciona además que es una tradición que conocemos en Bolivia mientras su mano derecha dibuja un círculo de fastidio en el aire en un gesto ilustrador que utilizamos al dar por terminada una discusión, algunas veces hasta con insultos de por medio. Dicha configuración manual aparece también al decir “y peor aún” enumerando los puntos que considera negativos relativos al gobierno argentino.

Es de destacar que al referirse a la democracia boliviana la frecuencia de su pestañeo se acelera notablemente. Esto sucede cuando distorsionamos una historia o cuando nos referimos a algo que sabemos no es real. Gracias a la oculesica, la ciencia que estudia las alteraciones del movimiento ocular en un mensaje, podemos afirmar que Añez – además de estar leyendo en un telepronter-, no está plenamente convencida al referirse a la democracia como forma de gobierno en su país.

Por último, señalamos que las dos manos de Añez, a diferencia de otros discursos, permanecieron rígidas reflejando un elevado grado de estrés y de tensión durante toda su alocución.

Es claro el enojo de Añez expresado en sus palabras y sus gestos. En eso podríamos decir que fue sincera, ya que también expresó su molestia verbalmente. Sin embargo, la clave de su discurso se encuentra precisamente en sus dos mentiras. Afirma que no tiene nada contra el peronismo ni encono contra el gobierno de La Habana pero su cuerpo muestra todo lo contrario al expresar ira y desafío. Su lenguaje corporal deja en claro que manifiesta rechazo profundo tanto por el peronismo, el gobierno de la Habana, como por Evo Morales. Al mismo tiempo su cuerpo manifiesta en su mensaje, una marcada contradicción y disonancia al afirmar que Bolivia es hoy una democracia.

Como vemos las palabras pueden afirmar o negar en un discurso, pero el lenguaje corporal es el que nos revela las emociones e intenciones más profundas. Por esa razón, conviene creerle siempre al cuerpo. Porque como siempre decimos en nuestro laboratorio, nuestro cuerpo no sabe mentir.

* Hugo Lescano es Director del Laboratorio de Investigación en Comunicación No Verbal y Consultor externo de la OEA (Washingotn DC) en Comunicación no Verbal y Negociación.

Instagram: @hlescano

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