Soja: ¿alcanza la baja de retenciones para esperar una mayor liquidación de divisas?

02 de octubre de 2020

Aquí repasamos todos los factores, tanto internos como externos, que influirán en la decisión de los productores a la hora de liquidar sus stocks de granos.

La pregunta que surge luego de los anuncios realizados en la jornada de ayer es si la reducción de retenciones por tres meses y con beneficios que se diluyen de manera escalonada podría acelerar el comportamiento de quienes tienen la soja, es decir productores e industriales.

Antes de meternos en el contexto local debemos analizar lo que ocurre a nivel global, con mercados que reaccionan a diversos estímulos. En este sentido, el plano internacional no juega a favor de las urgencias que plantea la economía Argentina ante la falta de dólares.

En las ultimas semanas la soja pegó un salto de más de U$S 70 en Chicago, el mercado de referencia para la cotización de la soja en nuestro país y esta misma semana, un informe del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) confirmó fuertes recortes en los stocks de soja, maíz y trigo. El productor, mas allá de lo que pasa puertas adentro, sabe que en el mundo se esta jugando un partido muy interesante y allí es donde tiene puestos los ojos porque a menor producción disponible, mejores precios.

Sorprende, incluso a los más expertos, el comportamiento de China que sigue comprando y recuperando stocks de granos. El gigante asiático ya compró el 65% del maíz que Estados Unidos va a producir esta campaña, también se llevó gran parte de la campaña carioca de soja del 19/20, tiene comprado el 53% de la cosecha nueva que se levantará entre diciembre y enero en Brasil y como si esto fuera poco ya concretaron negocios por la campaña 2020. Esto no tiene antecedentes y no sólo sorprende sino que además alienta al productor a seguir esperando “un mejor momento” para vender sus granos.

El contexto climático con un año “Niña”, es decir con lluvias por debajo de lo normal, también podría aportar una presión alcista al valor de los granos, más aun en un mercado como el de la soja donde Argentina es un jugador importante a nivel mundial.

Estamos en una fecha en la que muchos productores ya no tienen compromisos que cumplir porque pagaron sus deudas o armaron un esquema financiero para la adquisición de insumos, por lo tanto no hay una urgencia o necesidad de vender soja. Hoy el productor tiene en la soja un resguardo, una forma de ahorro atada a la cotización del dólar que lo protege de cualquier efecto devaluatorio y eso rige en mayor medida para quienes menos apremios tienen, ya que los productores más pequeños en su gran mayoría debieron vender su producción a lo largo del año.

Por supuesto que en el ámbito local, la efervescencia de la economía es otro aspecto a tener en cuenta. La pregunta que hoy se hace el productor es si efectivamente tiene o no herramientas financieras para convertir los cerca de $23.000 que hoy puede obtener por vender cada tonelada de soja, en una moneda que lo resguarde. Aquí es donde entran en juego las medidas anunciadas por el gobierno y se pone a prueba cuán atractivas son. El grano de soja es lo que más se parece al dólar y esa idea es difícil de modificar en alguien que lejos de las grandes ciudades y sin experiencia en cuestiones bursátiles, lo mejor que hace es sembrar y tomar decisiones sobre la productividad de su campo.

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