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La Iglesia pidió la renuncia al "estado clerical" a un sacerdote salteño acusado de abuso

21 de octubre de 2020

El sacerdote salteño José Carlos Aguilera acusado de abuso sexual gravemente ultrajante agravado por ser Ministro de culto.

El Arzobispado informó este miércoles que el sacerdote salteño José Carlos Aguilera, que también tiene una causa en la Justicia provincial, fue condenado por un tribunal eclesiástico que lo sentenció a la dimisión de su estado clerical, tras ser encontrado culpable por delitos de abuso sexual.

Por la "gravedad" de los cargos que pesan sobre Aguilera, se lo “ha sentenciado a la pena máxima, que es la dimisión del estado clerical” se informó a través de un comunicado publicado en las redes sociales de la Iglesia salteña.

La sentencia "de este Tribunal de primera instancia puede ser apelada en los 30 días posteriores a la comunicación de la misma al reo”, agrega el comunicado firmado por el vicario judicial, presbítero Loyola Pinto y de Sancristóval.

En la justicia salteña, Aguilera fue acusado por abuso sexual gravemente ultrajante, agravado por ser Ministro de culto.

En febrero del año pasado, Loyola Pinto informó que Aguilera había comenzado a ser sometido a un proceso canónico, luego de ser denunciado por supuestos hechos de abuso sexual.

Aguilera integra la lista de sacerdotes denunciados por el delito de abuso sexual en Salta, entre los que se encuentran Emilio Lamas y Agustín Rosas, ambos con causas en la justicia, además de Nicolás Parma, Néstor Aramayo, Abel Balbi y el ex obispo de Orán, Gustavo Zanchetta.

Para el tribunal colegiado conformado por orden de la Congregación para la Doctrina de la Fe y compuesto por tres sacerdotes de fuera de la Arquidiócesis, Aguilera “es culpable”, por lo que comunicaron la resolución “con dolor y vergüenza”.

Los sacerdotes analizaron seis casos por denuncias por abuso sexual que llegaron a la Iglesia salteña, según el comunicado que destaca “el compromiso de esta arquidiócesis por conseguir ambientes sanos para nuestros niños, adolescentes, jóvenes y personas vulnerables es irrenunciable”.

A la vez, desde el Arzobispado se agradeció la “valentía, tenacidad y coraje” de las víctimas, a las que aseguran que acompañan “en su dolor buscando su sanación completa”.

“Les pedimos su oración por la santidad de nuestros sacerdotes. Los delitos de unos pocos no pueden esconder el servicio diario a la comunidad de tantos y tantos”, señala.

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