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Ciudad: cerraron 500 salones de fiestas y algunos no pueden devolver las señas

22 de octubre de 2020

Casi 800 salones de AMBA se reunieron en "Salones y Multiespacios Autoconvocados", y están pidiendo una ayuda para no quebrar. Algunos organizan una rebelión para noviembre si no les dan respuesta

Por la pandemia la realidad de los salones de fiestas se hace cada día más complicada, muchos cerraron y otros se reconvierten.

Los comerciantes de este sector se unieron en Salones y Multiespacios Autoconvocados (SYMA) y aseguran que en la Ciudad había 700 salones, y ahora sólo quedan 275, esto se replica en todo el país. Algunos amenazaron con abrir en noviembre, aunque no tengan autorización, informó Bae Negocios.

Alfredo Mico es dueño de un pelotero ubicado en el barrio porteño de Caballito, y vocero de SYMA quienes hace unos días organizaron una protesta frente al Congreso, y señaló: “No sabíamos ni que teníamos que hacer, no sabíamos si cortar una calle. Teníamos vergüenza, pero ya no damos más. Somos todas pymes y cada vez son más los que desaparecen. Más de 500 cerraron en CABA, porque ya no pueden pagar el alquiler, los impuestos y servicios. Hay mucha gente detrás de cada salón cerrado, más de 250.000 personas entre animadores, catering, cotillón, magos, decoradores, maquilladores, entre otros”.

Los salones más grandes cuyos propietarios son dueños ofrecen fiestas en cuotas a futuro con promociones tentadoras. Se puede pagar en cuotas la fiesta congelando el precio o cuánto más pagas más congelas. Pero esta no es la misma realidad de los salones chicos que pagan un alquiler.

“En el caso de los peloteros, las fiestas se organizan con un mes de anticipación. Además, no podemos vender fiestas en cuotas porque no sabemos qué pasará y no queremos sumar más deudas. En mi caso pedí un crédito de $150.000 y lo tengo que empezar a pagar con el local cerrado, estamos pidiendo que nos den una prórroga”, explica el vocero.

A esta crisis se le suman las señas otorgadas por los clientes que reservaron fecha y lugar antes de la cuarentena, Mico manifestó que: ”Nos asesoramos con abogados y las señas no se devuelven. Si podemos ofrecer reprogramar la fiesta, mantener el porcentaje de seña para cuando podamos reabrir, acordamos que si necesitan lo pueden pasar a otra persona amiga o familiar. No se trata de mala voluntad, lo que pasa es que no podemos devolver las señas”.

Una alternativa que dio el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires es que pongan mesas y sillas en la vereda y operar como un bar: “Nos unificaron a los servicios gastronómicos pero sólo podemos revender productos, no podemos cocinar ni producir nada. Hay que sacar un permiso en la Comuna. El problema es que no tenemos para invertir, el Gobierno de CABA nos prometió un subsidio y luego nos dijo que no. Ningún salón se reconvirtió en bar, previo a esta medida, un salón se reinventó y ofrece comida vegana”.

Para el mes de noviembre se están organizando muchos salones de todo el país para rebelarse y abrir las puertas. Desde SYMA la posición es clara: “Nosotros preferimos que no abran, porque no queremos que tengan problemas. Esperamos que si se habilita la gastronomía en espacios cerrados, aunque sea a un 30%, nos permitan abrir. Podemos cumplir protocolos estrictos”.

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