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En Boca juega Villa denunciado, pero colgaron a Pol Fernández por un contrato

Por: Facundo Baez Rodríguez
18 de noviembre de 2020

Sebastián Villa, denunciado por violencia de género, volvió a ser indispensable en los partidos importantes. Pol Fernández, por no querer renovar, ni lo dejan entrenar con el primer equipo.

En tiempos donde la lucha por los derechos de las mujeres es cada vez más presente, el fútbol argentino se debe como un todo tener un protocolo general a la altura de las circunstancias sobre los pasos a seguir con los jugadores que son denunciados en casos de violencia de género. Mientras tanto, lo ideal sería que los clubes procedan de forma coherente ante la presencia de una situación al respecto. En especial, aquellos que por su peso propio pueden sentar precedentes en las demás instituciones y bajar un mensaje poderoso ante la opinión pública. Este no sería el caso actual de Boca Juniors, cuya vara para resolver asuntos relativos a sus jugadores llama bastante la atención.

Repasemos. En abril de este año, Sebastián Villa fue denunciado por su pareja Daniela Cortés por violencia de género. Además de llevar el caso a la Justicia, publicó en redes sociales videos e imágenes que daban cuenta de las lastimaduras que, según su testimonio, le ocasionó (en reiteradas ocasiones) el delantero de Boca y la selección colombiana. En su momento, y ante una gran presión pública que incluyó al universo femenino de la propia institución, Villa fue marginado del primer equipo por decisión de la dirigencia, supuestamente hasta que “finalice esta situación judicial”.

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Sin embargo, en un contexto en el que AFA, Liga Profesional de Fútbol (LPF) y Conmebol no toman cartas en el asunto, Boca empezó a notar que no tiene como contrarrestar la ausencia de Villa en la etapa decisiva de la Copa Libertadores y, como si nada hubiera pasado, volvió a darle rodaje y el colombiano hasta ya consiguió la autorización para viajar a Brasil para el partido contra Inter de Porto Alegre, que se disputará el próximo miércoles 25 de noviembre, a pesar de que en la causa todavía tiene que correr mucha agua bajo el puente.

Por demás discutible la decisión, lo especialmente llamativo es que el Xeneize actualmente no tiene el criterio del “presente deportivo” como prioridad a la hora de todas sus resoluciones. En su regreso a Boca, Guillermo Pol Fernández se convirtió en uno de los bastiones futbolísticos de la nueva era de Miguel Ángel Russo, aportándole al equipo equilibrio y juego desde la mitad de la cancha.

Sin embargo, el volante pasó en las últimas semanas de ser titular indiscutido a no ser tenido en cuenta. ¿El motivo? Su inconformidad y consecuente negativa a firmar una renovación con Boca bajo las condiciones propuestas por el club. Los posteriores tibios intentos de acercamiento de las partes no habrían llegado a ningún puerto y, según informó TyC Sports, Fernández, que tiene contrato hasta el 31 de diciembre, ni siquiera volverá a formar parte de los entrenamientos formales del primer equipo.

En una reciente entrevista con Enganche, el capitán de Temperley “Tiki Tiki” Di Lorenzo reavivó el debate sobre las prioridades en el mundo del fútbol con la siguiente reflexión: “Hoy te da positivo un control porque te fumaste un porro un fin de semana y no conseguís club, pero cagaste a palos a tu señora y le bajaste tres dientes y te mandan a tu casa un mes, te guardan un poco y podés volver a jugar".

Cigarrillos de marihuana aparte, las distintas varas de quienes mandan en Boca son difíciles de entender. Y preocupan.

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