7 cosas sobre el Malbec que no conocías

24 de noviembre de 2020

Es un número sugerente, porque 7 son los pecados capitales. Y los colores del arcoíris, y los días de la semana... y los datos imperdibles que te contamos sobre esta uva argentina que conquistó a todos. ¡Descubrilos!

El Malbec es una bendición para la Argentina. Se da como en ninguna otra región del planeta y ofrece vinos que enamoran. Tal es la variedad que en la góndola actual es posible encontrar un Malbec 2018 a $170 como base y, a la vez, otro que es techo en los $25000

Pero dentro de ese abanico de posibilidades hoy te traemos curiosidades que distinguen a esta uva en todo el mundo. Acompañanos en este recorrido.

1. ¿De dónde viene el nombre Malbec?

Con las variedades de uva nunca es muy preciso el origen de cada denominación (aunque en esta nota hay varias pistas). Pero en el Malbec aún es más confuso. Están los que dicen que deriva de “Mal Pico” en francés antiguo y los que afirman que en realidad es el apellido de un viticultor húngaro radicado en Burdeos durante el siglo XIX, cuyas vides llegaron a ser legendarias. Esta familia se apellidaba Malbeck, con ck final, algo que le da más veracidad.

¿Por qué? Porque en nuestro país se lo etiquetaba así hasta la década de 1990. Sin embargo, cómo y por qué llegó con ese nombre a la Argentina sigue siendo un misterio. La variedad conoce otros sinónimos: Côt es el más usado en Francia, donde también antiguamente se lo llamaba Auxerrois, es decir, que proviene de la ciudad de Auxerre.

2. Superficies de placer

Argentina es el país que más hectáreas de Malbec tiene plantadas en el mundo. Actualmente alcanza las 44 mil, pero no siempre fue así. En la década de 1960 había cerca de 60 mil, mientras que en 1990 había descendido hasta unas 9 mil. En plena recuperación hoy, el dato a recordar es que en el mundo nuestros viñedos representan el 77% del total plantado; nos siguen Francia, con un 14%; luego Chile, con 4%; Estados Unidos, con 3%, y Australia y Sudáfrica, cada una con 1%, que es también lo que le queda al resto del mundo.

3. El Día Mundial

Muy probablemente no lo sepas, pero el Malbec tiene su Día Internacional, distinción que hasta 2011 solo poseía el Cabernet Sauvignon. Desde ese año, a propuesta de Wines of Argentina, el 17 de abril se celebra y se honra a esa uva. ¿Por qué en esa fecha? Porque en esa jornada pero de 1853 se estableció la primera escuela normal, conocida como Quinta Agronómica. Y desde allí se multiplicaron las vides, entre las que destacó por lejos el Malbec.

Dato extra: todo el Malbec multiplicado en Argentina es un material masal, es decir, son poblaciones de plantas con un patrimonio genético diverso y a la vez único, ya que desapareció de Francia con la crisis de la filoxera hacia fines del siglo XIX. Eso es precisamente un patrimonio nacional.

4. Versatilidad geográfica

Vinos Malbec argentinos vas a encontrar hoy desde la Quebrada de Humahuaca hasta el corazón de Chubut, como el consumo del mate o del asado. Y esto se debe pura y exclusivamente a que se trata de una variedad plástica y adaptable a muchas condiciones. Lo mismo sucede si se observa que el viñedo más bajo está plantado a 7 metros, y el más alto a 3111, sobre el nivel del mar. En todas esas geografías el Malbec da un vino bien diferente y a la vez con identidad. Una proeza para una variedad en manos de una cultura vinícola como la nuestra.

5. Malbec argentinos hay muchos

Ese abanico de escenarios hace que en el país haya vinos blancos de Malbec, y tintos profundos como los norteños, ligeros y frescos como los de zonas frías y altas, frutados y especiados, herbales y florales. Esa gran cantidad de sabores, además, gana profundidad en la interpretación de los productores, quienes pueden elaborarlo con o sin madera y así expresar muchas singularidades.

Por todo eso, decir Malbec es decir poco. Siempre hace falta la aclaración del terror (el suelo donde se cultiva una uva específica, con determinada particularidad), el estilo y el productor, por lo menos.

6. ¿A qué se parece?

Lo difícil del Malbec es que comparte aromas con variedades como Cabernet Sauvignon, Syrah y Merlot, por mencionar tres tintas importantes. También comparte en cierta medida el cuerpo y la frescura con ellas. Pero consigue singularidad en los taninos (compuestos que se acumulan en las uvas y aportan sensación de aspereza y sequedad), sobre todo cuando se trata de esos mullidos y gorditos que lo hacen tan amable en la mayoría de los casos.

7. ¿Y a qué no se parece?

En materia de tintos, no se le parece en nada al Pinot Noir y al Petit Verdot. Esos dos extremos escapan del gusto del Malbec, como tampoco se parece mucho al Cabernet Franc, sobre todo cuando este último es más vegetal que frutado.