Por: Hugo Lescano
12 de diciembre de 2020

El jueves último fue absuelto Carlos Carrascosa y nadie sabe quién mató a María Marta García Belsunce. Lo que no dijeron con palabras, pero sí con su cuerpo los protagonistas de Carmel.

Este 10 de diciembre, luego de haber sido condenado por encubrimiento (2007) y por homicidio (2009) la Corte Suprema de la Nación absolvió definitivamente a Carlos Carrascosa. Sospechado por la muerte de su esposa María Marta García Belsunce cuyo cadáver fue encontrado aquel 27 de octubre de 2002, semi sumergido en la bañera de su casa en el Country Carmel de Pilar.

La sociedad entera se pregunta hoy, ¿es realmente inocente Carrascosa? ¿Dicen la verdad los testigos e imputados? ¿Quién mató a María Marta?

Nuestro Laboratorio de Investigación en Comunicación No Verbal ha puesto especial interés en este caso que ha cobrado nueva relevancia a partir de la serie documental de Netflix Carmel: ¿Quién mató a María Marta? Allí aparece un compilado testimonial de las declaraciones de los principales sospechosos del entorno de María Marta García Belsunce. Al respecto estaremos brindando un seminario el 10 de febrero.

En el análisis del lenguaje corporal de los protagonistas detectamos indicadores gestuales y posturales que han llamado nuestra atención y hemos elegido apenas cinco que nos inquietan de manera especial:

La autocensura de Irene: La Hermana de María Marta señala que es “raro la verdad en mi…” al señalar que había ido a almorzar con una amiga y había hablado de María Marta durante todo el almuerzo. Lo llamativo es que al comenzar dicho relato, lleva su mano a la boca en un gesto de autocensura. Una manipulación manual que hacemos de modo involuntario cuando nuestro cerebro activa mecanismos de defensa indicándonos que debemos callar o no dar toda la información que se requiere de nosotros en ese momento.

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Las manos de Irene

Durante el relato señalado, Irene comienza aferrándose a la silla con movimiento repetitivos. Dicha kinesia denota niveles de estrés propios de escenarios de interrogatorio, especialmente cuando nos inquietamos por la calidad de la información que debemos brindar.

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El asentimiento de Pichy Taylor

Durante el careo de las amigas de María Marta, Pichy Taylor e Inés Ongay, se produce un momento crucial de la gestualidad de Taylor que asiente sutilmente en silencio, mientras Ongay señala los hechos que verbalmente Taylor niega. Su cabeza realiza un BC85. Movimiento emblemático de asentimiento con que nuestra corporalidad expresa el acuerdo con los que estamos viendo o escuchando.

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La lengua de Julio Terán

El ex administrador del country Carmel, realiza un extraño y llamativo gesto al decir una frase clave en su declaración: “La Verdad está a la vista, a María Marta la mataron”. En el segundo posterior a esta frase saca la lengua conformando la Unidad de Acción número 19 que señala contradicción. Es un gesto que ha sido investigado por Pau Ekman y Wallace Friesen (1978) y más recientemente por Freitas-Magalhães (2017). Aparece en momentos en que decimos algo que sabemos que no es completamente cierto, generalmente cuando nos vemos obligados a tergiversar una historia para no dar la información que se ajusta a los hechos.

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El mentón y el movimiento pendular de Julio Terán: Finalmente Terán señala, “quien fue, no se” y eleva su mentón en un código de movimiento (M53) que revela desafío. Un gesto congruente con escenarios en los que decidimos imponer un relato que sabemos no será aceptado por nuestro entorno. El remate de la frase, lo hace con las palabras “sé que hay gente que sabe” y su cuerpo realiza un movimiento pendular con claridad abrumadora. Dichos movimientos oscilatorios, son la resultante de la inestabilidad que nos genera mentir u ocultar información.

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Si bien, los indicadores que denotan contradicción, estrés, ansiedad o emociones tales como culpa, vergüenza e ira abundan en la comunicación no verbal de los testigos e imputados, estos cinco elementos señalados, son suficientes para creer que no está todo dicho en esta causa. Más allá de los aspectos jurídicos y responsabilidades legales, existe el lenguaje del cuerpo que evidencia una historia que las palabras aún no han señalado.

En un proceso judicial – y en la vida misma-, manifestamos con palabras historias, relatos, opiniones y deseos. Pero con nuestro cuerpo expresamos las emociones más profundas. Por esa razón, cuando veamos contradicción entre las palabras y el lenguaje corporal, creámosle siempre al cuerpo porque como siempre decimos en nuestro laboratorio, nuestro cuerpo no sabe mentir.

Hugo Lescano

Director del Laboratorio de Investigación en Comunicación No Verbal

Consultor de la OEA (Washingotn DC) en Negociación y Comunicación no Verbal

Instagram: @hlescano