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El espía que siguió a Diego Maradona cuando estaba en Sevilla contó cómo vivía

15 de diciembre de 2020

El detective que puso el club español para seguir al ex campeón del mundo reveló algunos detalles de lo que le tocó ver en ese momento.

óDespués de tener su momento más glorioso jugando para Nápoli, Diego Maradona decidió ir a jugar al Sevilla, en el año 1992. Pero el ex campeón del mundo llegaba a España con un polémico pasado donde las drogas, el sexo, los vínculos con la Camorra y una sanción de 15 meses por dar positivo de cocaína en un control antidopaje, eran protagonistas. Es por eso que el club decidió ponerle un detective para que siga todos sus pasos.

Después de casi tres décadas, Charlie habló del trabajo que le tocó realizar en ese tiempo, con tan solo 25 años. “Su casa no tenía salida, era lo bueno que tenía. Era un chalet y solo tenía una salida. Entonces pusimos un coche ahí y nos íbamos turnando. Esa casa era como El Corte Inglés. Contamos 18 o 20 italianos, argentinos entrando y saliendo. Yo llevo 30 años en la calle y sé qué gente era. Aquello era un desastre”, explicó el investigador en una entrevista con Vox Pópuli.

En ese momento, Charlie no trabaja solo, sino que el trabajo lo hacía en conjunto con otro detective llamado Perfecto C., un amigo suyo y una cuarta persona. "Se abría la puerta y salía levantando el polvo como los Miura. Se ponía a 190 Km/h, como una cabra”, recordó.

Además, contó una particular historia de cuando infiltraron mujeres en una fiesta. "Eran modelos y con eso les pusimos la trampa. Maradona era muy buena gente, pero era muy golfo. Eran las cinco de la mañana y a las diez tenía que estar en la ciudad deportiva entrenando y el tipo no iba a entrenarse", relató.

Aquellos seguimientos sirvieron para demostrar que era una vida no propia de un deportista. Cuando el tío se fue a las malas, le dijeron: ‘Mira, tenemos esto, esto y esto. Tú no has ido a entrenar por esto, por esto y por esto’. Se ahorraron 150 millones de pesetas porque los perdonó”, explicó Charlie M.