16 de diciembre de 2020

Un Impuesto a la Riqueza en la región permitiría recaudar unos 26,5 mil millones de dólares al año según las estimaciones más conservadoras.

El Impuesto a la Riqueza impulsado por el gobierno de Alberto Fernández y sancionado por el Congreso de la Nación en el marco de la crisis económica profundizada por la pandemia de coronavirus Covid-19 abrió un camino que busca ahora ser replicado en otros países de la región para combatir la pobreza.

Así quedó evidenciado en el último informe de LATINDADD, la Red Latinoamericana por la Justicia Económica y Social, titulado "Ahora o nunca: Impuestos a la riqueza y las grandes fortunas en América Latina y El Caribe" que busca que la iniciativa argentina sea imitada en el resto de los países latinoamericanos.

De acuerdo con el informe "un impuesto a las riquezas podría recaudar un mínimo de 26.504 millones de dólares al año entre una veintena de países de la región, suficientes para combatir el hambre en personas de extrema pobreza o garantizar la cobertura universal y gratuita a la vacuna contra el COVID-19". Se trata, indica el informe, de una estimación “conservadora” que podría llegar al doble incluso.

De acuerdo con ese estudio la crisis que abrió la pandemia de coronavirus "hará retroceder más de 15 años la lucha contra la pobreza en la región: A finales de este año, 45 millones de personas habrán caído en la pobreza mientras que el PIB se desplomará cerca de -9.1%".

Como contrapartida, los multimillonarios de la región aumentaron su riqueza en 48.200 millones de dólares solamente durante los primeros dos meses de la pandemia, es decir período más estricto de las cuarentenas decretadas en un intento por morigerar el avance de la enfermedad.

“Fueron los grandes ganadores de la crisis”, sostiene el texto de autoría de la economista Rosa Cañete, experta en Desigualdad.

Con este impuesto se podría cubrir por ejemplo el acceso universal a la vacuna contra el Coronavirus. También se podría financiar por completo un bono contra el hambre en personas de extrema pobreza durante 6 meses en todo el continente; o garantizar la cobertura universal de vacunas en la región, que según la Organización Mundial de la Salud (OMS) evitaría la muerte de 2,5 millones de chicos al año.

La riqueza en América Latina y el Caribe, la región más desigual del planeta, está híper concentrada en pocas manos y casi no tributa. El 41% de la riqueza lo tiene el 1% más rico, que solo aporta el 3.8% de la recaudación total.

La crisis también golpea las arcas públicas, donde la recaudación disminuirá del 18,5% del PBI regional en 2019 a un 17,0% del PBI este año.

El documento señala que: “Actualmente el 50% de los ingresos tributarios de los países de la América Latina y el Caribe proviene de impuestos al consumo, que no discriminan entre ricos y pobres y por lo tanto aumentan la desigualdad. En comparación, los ingresos tributarios en la OCDE dependen tan solo un 33% de este tipo de impuestos”.

“Queremos derribar ciertos mitos que siempre se mencionan a la hora de tocar estos temas. La pandemia ha sido una muestra de cómo se salvan solo los ricos y los pobres quedan condenados a no desarrollarse”, sostuvo Adrián Falco, de Fundación SES durante la presentación del informe. “La baja de impuestos a los bienes personales, que en Argentina pasó del 0,4 al 0,2 % rompe el mito de que el aumento de impuestos no trae inversiones. En Argentina en los últimos cuatro años el impuesto bajó, y las inversiones no vinieron” desmitificó Falco.

Así LATINDADD reclamó a los gobiernos de la región la "necesidad urgente de una reforma tributaria integral que incorpore un impuesto a las grandes fortunas permanente".

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