15 de enero de 2021

El FBI advirtió sobre los riesgos de cara a la posesión de Joe Biden como presidente, el 20 de enero. Las autoridades reforzaron la seguridad en Washington y otras ciudades.

Eso le dijo el FBI a legisladores estadounidenses este lunes durante una conferencia para evaluar los riesgos presentes y de cara a la posesión de Joe Biden este 20 de enero.

De acuerdo con el recuento del FBI, los grupos de extrema derecha que participaron están promoviendo una "toma armada" no solo de la capital estadounidense sino en los 50 estados del país.

Toma Capitolio

"Lo que nos contaron fue aterrador. Hablan de tomarse nuevamente el Capitolio, de asesinar al presidente electo, quemar edificios. Esto es terrorismo doméstico y no nos dejaremos intimidar”, dijo el representante a la Cámara Connor Lamb, quien participó en la charla con el FBI.

Durante el encuentro, los agentes no solo hablaron de planes de asesinar a Biden sino también a la vicepresidente Kamala Harris, la presidenta del Congreso Nancy Pelosi e incluso legisladores republicanos que no han respaldado al presidente Trump y que lo criticaron por promover la violencia de la semana pasada.

En varias ciudades del país, las autoridades habían comenzado a tomar medidas extremas para defender sus instituciones en caso de que los manifestantes cumplan con sus amenazas. Muchas de estas asonadas están previstas para este fin de semana.

En la capital, mientras tanto, todas las agencias de seguridad estaban coordinando, un despliegue masivo de fuerza pública para defender el Congreso y la Corte Suprema, los dos objetivos que más mencionan los extremistas como posibles blancos.

Se habla de por lo menos 15.000 miembros de la Guardia Nacional, más la Policía del Congreso y fuerzas de respuesta rápida. Ya se sabe que el acceso a la posesión de Biden frente al Capitolio, que suele congregar a miles, será limitado al extremo.

Ejército de Estados Unidos

Así mismo, las autoridades han comenzado una serie de movidas para detener y arrestar a los líderes de la revuelta aún antes de que logren llegar a las capitales y desarticular sus canales de comunicación.

Según informó el diario El Tiempo, las amenazas son muy serias pues se trata de grupos que están armados y tienen la capacidad de causar gran daño si se lo proponen. Aún así, están confiados de que lograrán controlarlos, pues en esta ocasión están preparados para su arribo.

En este mismo orden de ideas, el Washington Post publicó un reporte según el cual el FBI había advertido un día antes del asalto al Capitolio que los manifestantes se preparaban para una "guerra" y que usarían la violencia. Ese reporte contradice declaraciones previas tanto de la Policía como de otras autoridades según las cuales el evento los tomó por sorpresa. Así mismo, avanzaban varias investigaciones que apuntan a una posible nexo de miembros de la fuerza pública tras la salida a la luz de nuevos videos y fotos donde se ve a varios de ellos colaborando con los manifestantes.

Trump, en sus primeras declaraciones desde el jueves, le envió un mensaje a sus simpatizantes indicando que la violencia está fuera de lugar. "No queremos violencia, nunca violencia", dijo el presidente a periodistas en la Casa Blanca.

Sin embargo defendió las declaraciones que dio el día de la revuelta y que muchos piensan fueron el detonante para la toma del Congreso. "Hemos analizado lo que dije… y todos piensan que fueron apropiadas", dijo Trump. Algo que no comparten ni siquiera muchos republicanos ni miembros de su propia administración.

Alex Azar, su secretario de Salud, sostuvo este lunes que la retórica usada por Trump antes del incidente era "inaceptable".