23 de enero de 2021

La Constitución establece que no pueden ser suspendidas por ningún motivo, de modo que los ciudadanos gozarán de un permiso especial para votar en medio de una cuarentena total. El fin de semana pasado, el país registró los números diarios más altos de contagios y de muertes desde el inicio de la pandemia.

Los portugueses este domingo eligen presidente con la expectativa de que el actual mandatario conservador Marcelo Rebelo de Sousa, resulte reelecto y la abstención sea récord mientras el país, otra vez confinado, atraviesa el peor momento desde el comienzo de la pandemia de coronavirus.

Las últimas encuestas de intención de voto anticiparon un cómodo triunfo de Rebelo de Sousa en primera vuelta, con más de 60% de los sufragios -lo que permitiría evitar el balotaje, previsto para el 14 de febrero-, con lo que se mantendría la tradición iniciada en 1976, según la cual cada uno de los cinco presidentes electos gobernó dos períodos consecutivos de cinco años.

Las elecciones no fueron aplazadas porque la Constitución establece que no pueden ser suspendidas por ningún motivo, de modo que los ciudadanos gozarán de un permiso especial para votar dentro de la cuarentena general vigente desde hace ocho días, casi tan estricta como la que rigió el año pasado.

"El coronavirus se disparó en las últimas semanas y Portugal pasó del mejor al peor desempeño en Europa; la situación es catastrófica, con gente muriendo por falta de respiradores", afirmó el politólogo argentino Andrés Malamud, quien vive en Lisboa, en conversación con Télam.

El fin de semana pasado, el país registró los números diarios más altos de contagios y de muertes por coronavirus desde el inicio de la pandemia.

Se cree que la asistencia a las urnas será la más baja de los 10 comicios presidenciales celebrados desde la creación de la actual república parlamentaria, en 1976, como consecuencia de la Revolución de los Claveles que dos años antes había puesto fin a la prolongada dictadura dirigida por el abogado y economista António de Oliveira Salazar.

Fue récord la cantidad de 246.880 ciudadanos que se inscribió para votar anticipadamente el domingo pasado y que cuadruplicaron a los alrededor de 56.000 que prefirieron ese trámite en las últimas elecciones legislativas, en 2019.

Rebelo de Sousa pertenece al Partido Social Demócrata (PSD, de centroderecha), y el primer ministro António Costa, del Partido Socialista (PS, de centroizquierda), también ratificado en su cargo tras las elecciones parlamentarias de 2019.

"Tanto el primer ministro socialista como el presidente socialdemócrata son ideológicamente moderados y personalmente afables; además, en Portugal las candidaturas presidenciales no son partidarias sino personales, y el primer ministro apoyó públicamente la reelección del presidente", explicó Malamud.

El investigador en la Universidad de Lisboa aseguró que "la clave de esta elección no es quién gana sino si el candidato de ultraderecha, André Ventura, sale segundo superando a todos los candidatos de izquierda".

Ventura es un comentarista deportivo que pertenece al partido Asamblea por la República y hace dos semanas fue respaldado de manera presencial por Marine Le Pen, líder de la extrema derecha francesa y una de los mayores referentes de esa corriente política en Europa occidental.

Rebelo de Sousa competirá además en las urnas con Marisa Matias (Bloque de Izquierda, la otra gran aspirante al segundo puesto), Tiago Mayan Gonçalves (Iniciativa Liberal), Vitorino Silva (Reaccionar-Incluir-Reciclar, verde), João Ferreira (Partido Comunista) y Ana Gomes (PS).

El PSD y el PS son los partidos más fuertes y prácticamente hegemonizan la vida política en Portugal en la Tercera República, en la que el presidente tiene una función "protocolar, simbólica y de promoción de agendas", sin responsabilidades ejecutivas, tal como recordó Malamud.

El jefe del Estado, de 72 años, estuvo una horas en "aislamiento preventivo" el 6 de este mes, tras conocerse que una persona de su entorno se había contagiado; el 11 dio positivo a un test de coronavirus y fue confinado, y al día siguiente se le realizó una nueva prueba que tuvo resultado negativo.

De acuerdo con el análisis del politólogo argentino, Portugal tendrá una ventaja comparativa para esa tarea debido a que "la relación con los socios regionales es impecable y las ayudas económicas de la Unión Europea quizás sean mayores incluso de lo que el país puede digerir".

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