09 de febrero de 2021

La madre y el abuelo de Úrsula hablaron con C5N. La chica tenía 18 años y fue apuñalada por un oficial de la Policía bonaerense que ya había sido denunciado por violencia de género y abuso sexual agravado.

La mamá de Úrsula, la chica de 18 años que fue víctima de un femicidio en Rojas, provincia de Buenos Aires, contó como fue el calvario que vivió su hija desde antes del 9 de enero de 2021, que fue cuando la familia radicó la denuncia por violencia de género contra el asesino, Matías Ezequiel Fernández.

Matías Ezequiel Fernández es efectivo de la comisaría 2° de San Nicolás, provincia de Buenos Aires, asesinó a Úrsula de varias puñaladas el viernes pasado en la zona rural de Guido Spano. "Me la mató a 11 kilometros de acá, en un monte", reveló a C5N Patricia, la mamá de Úrsula.

Pero, ¿cómo entró Fernández en la vida de Úrsula?

"Ella es hija única, la buscamos 10 años para traerla al mundo, es una nena que nunca fumó, nunca tomó, nunca se drogó, nunca nada. Me presenta a este sujeto como un amigo, es un policía de la provincia de Buenos Aires, de la localidad de Rojas, donde tiene dos denuncias por violencia de género y donde tiene una denuncia por una violación de una niña discapacitada que hoy tiene 14 años", relató su madre.

"Todo esto no lo sabíamos cuando lo presentó. El día 9 de enero vino un matrimonio, que no lo voy a nombrar jamás, y nos sentó con mi esposo en el bar y nos dijo que tomáramos medidas porque Úrsula había ido a la casa de esta familia, que tiene hijos, a decirle que Matías Ezequiel Martínez le pegaba, la golpeaba y estaba amenazada de muerte", recordó.

Úrsula "tenía mucho miedo" ya en ese momento y fue a lo de sus vecinos "a pedir auxilio", según su madre. "Automáticamente nos fuimos a la Comisaría de la Mujer. Radicamos la denuncia el 9 de enero, donde el juez de paz, Dr. Callegari nos da una perimetral de 200 metros", agregó la mujer en referencia al titular del Juzgado de Paz Letrado de Rojas, Luciano Callegari.

madre ursula femicidio

Pero este martes, frente a las cámaras de televisión se puede ver detrás de Patricia al abuelo de Úrsula, que sacude su cabeza de un lado al otro y ratifica que "nunca" se sintieron protegidos a partir de la denuncia, y que las autoridades, tanto policiales como municipales, "se lavaban las manos".

Hace un mes y medio Patricia le había comprado una moto a Úrsula para que se deplazara con más independencia por Rojas, pero cuando la joven se animó a hacer la demnuncia Martínez "le tira el auto encima y la hace caer al barro, no sé en qué lugar", contó su madre.

Los apremios continuaron y hasta Patricia logró sacarle de lejos una foto al auto de Martínez cuando merodeaba a su hija. Esa prueba fue presentada ante el juez Callegari, pero la desestimó "diciendo que no existe ningún peligro, donde él estaba bajo certificado psiquiátrico. No es psiquiátrico. Es mentira", acusó Patricia.

"Pedro Muñoz, psicólogo de Rojas, le daba los certificados para presentar en San Nicolás de los Arroyos para que zafara de no ir a trabajar por todos estos golpes que tenía, por la violación de esta menor, que tiene, y para cobra rlos $ 30.000", reveló Patricia, determinada a cambiar el accionar policial: "Hay una denuncia en Asuntos Internos. La hicimos nosotros".

El femicidio ocurrió el viernes pasado. Desprotegida como se sentía, Úrsula apeló al personal de Seguridad de un local en la plaza principal de Rojas, la ciudad cabecera de ese departamento en el noroeste de la provincia de Buenos Aires.

"El viernes él se le aparece y en vez de llamar a la Policía -por miedo- llamó a los de Seguridad para que la sacaran. Ella fue a hacer la denuncia, se la tomaron y dijeron que como era viernes, sábado y domingo el juzgado de paz no trabajaba y no podían tomar medidas", sentenció su madre.

Martínez se llevó a Úrsula al monte. En su casa, su madre notó con impaciencia -y luego, desesperación- que eran más de las 21.30 y su hija no llegaba, cuando toda la vida había sido puntual y respetuosa de los horarios de la familia.

Eran las 21.42 cuando llamó a la Comisaría de la Mujer. Luego fue en contramano en su moto hasta la Comisaría de Rojas "para que empezaran a mover los patrulleros porque presentía que a Úrsula algo le estaba pasando".

Contrario a como ocurrió las veces en que Úrsula fue a denunciar la violencia de género, cuando se convirtió en víctima de un femicidio aparecieron de la nada los oficiales el personal de salud. "Nos quitaron lo único que teníamos", expresó la mujer.

"Cuando llego a la comisaría había un montón de efectivos policiales de Rojas, de la Policía de la Mujer también, y vinieron dos psicólogas que en realidad lo que hicieron fue cruzarse de brazos y no hablarme", relató Patricia.

"Cuando no me podían tener llamaron a un psiquiatra. Le dije (al médico) que qué hacía acá dentro, que no me iba a tocar ni medicar, y se fue porque lo eché, porque no es buena persona el Dr. Pedraza, de acá, de Rojas", señaló.

Recién cuando llegó a la comisaría una médica de la guardia de Rojas, conocida de la familia y que solía atender a Úrsula, fue ella quien se dignó a hablar con los padres de la adolescente.

"Lo único que hizo fue mirar a las psicólogas y decirles: '¿no le dijeron nada?'", recordó Patricia. Así supieron que su hija había sido víctima de un femicidio a manos de un hombre a quien habían denunciado por violencia de género muchas veces antes.

De hecho, los investigadores policiales aseguraron que la moto de la adolescente estaba secuestrada para obtener pruebas, pero la tía de la joven viajó especialmente a Rojas para buscarla y la halló estacionada en la plaza principal, sin custodia ni propósito de ningún tipo.

El cuerpo de Úrsula sigue en la morgue de Rojas, "dicen que está todo 'bajo penal', no por protocolo de Covid-19", según Patricia. A sus padres no les dejaron ver el cuchillo que Martínez usó para apuñalarla porque sería "aterrador" y hoy la madre de la adolescente sólo piensa en hacer justicia por su hija.

"Pedí hablar con la médica forense. Yo trabajé en la morgue de Pergamino. Le pedí que no le cortaran el cráneo en la autopsia", expresó Patricia, y agregó: "Le pedí por favor que no me la lastimara, porque sé lo que es abrir cráneos, abrir un cuerpo. La forense me dijo que los cuerpos hablan y es verdad, los cuerpos hablan".

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