10 de febrero de 2021

El gobierno de Alberto Fernández asumió con el compromiso de atender primero las necesidades más urgentes de aquellos sectores más castigados por las políticas neoliberales que prevalecieron entre 2016 y 2019.

El gobierno de Alberto Fernández asumió con el compromiso de atender primero las necesidades más urgentes de aquellos sectores más castigados por las políticas neoliberales que prevalecieron entre 2016 y 2019.

En este sentido, ya los primeros días de gestión el Gobierno se puso a trabajar para sentar las bases de una Argentina más justa y con mayores oportunidades para todas y todos. El diagnóstico era realmente crítico: al segundo semestre de 2019 más de la mitad de los niños y niñas menores de 14 años vivían en hogares cuyos ingresos no superaban la línea de pobreza. Esto implica problemas alimentarios severos y afecciones sanitarias derivadas, obstaculiza la continuidad educativa y pone en jaque el futuro de millones de niños y niñas de nuestro país.

La extensión de la pobreza, concentrándose especialmente en la niñez y la adolescencia, se derivaba de la implementación de un modelo económico basado, fundamentalmente, en la especulación financiera y cuyo principal sustento fue el proceso de endeudamiento más acelerado de la historia del país (modelo que estuvo vigente entre 2016 y 2019). Cuando el modelo comenzó a mostrar signos de agotamiento, se intensificó la corrida cambiaria y las expectativas de devaluación se dispararon junto con la cotización del dólar, con su consecuente impacto sobre los precios. La retroalimentación entre la suba de precios y del tipo de cambio aceleraron la inflación, alcanzando el 53,8% interanual en 2019, registrando su valor más alto desde 1991, tiempos en que Argentina salía de la híper.

Con este delicado diagnóstico, el nuevo gobierno rápidamente puso manos a la obra para recomponer los ingresos que habían sido fuertemente erosionados, haciendo especial hincapié sobre los niños y niñas de nuestro país. En primer lugar, en diciembre de 2019 se otorgó un bono extraordinario de $2.000 por hijo/a para los 4,3 millones de beneficiarios de la AUH y la AUE, casi duplicando lo percibido durante ese mes. Complementariamente, en marzo de 2020 se produjo el lanzamiento de la Tarjeta Alimentar, en el marco del Plan Argentina contra el Hambre, con el objetivo de promover el acceso a los alimentos sanos, aumentar el ingreso disponible de las familias y generar más trabajo.

Luego llegó la pandemia y desde el Estado se redoblaron los esfuerzos para mitigar el impacto negativo sobre los ingresos de las familias y para garantizar un piso de ingresos a cada uno de los niños y a cada una de las niñas de Argentina. En abril del 2020, los beneficiarios de AUH y AUE percibieron un nuevo bono extraordinario, equivalente a una asignación mensual extra. Asimismo, durante mayo y diciembre del 2020, se duplicaron los montos de la Tarjeta Alimentar (a $8.000 y $12.000 por familia).

Además, la suspensión temporal del pago de las cuotas de los Créditos ANSES y la posterior condonación de los intereses acumulados, también mejoró el ingreso disponible de más de 2,5 millones de titulares de Asignaciones Familiares (Contributivas y No Contributivas) que estaban endeudados/as con ANSES.

Sin embargo, además de mejorar la suficiencia de los ingresos que perciben estos sectores, desde el Estado Nacional y, específicamente desde la ANSES, se está trabajando para extender y universalizar la cobertura social para la totalidad de los niños y las niñas de Argentina. En el marco del Decreto 840/2020, se comenzaron a implementar medidas que, por un lado, buscan garantizar que los niños, las niñas y adolescentes de los sectores más vulnerables continúen accediendo a sus derechos de la Seguridad Social y, paralelamente, buscan ampliar el acceso a sectores que se encontraban excluidos.

Para garantizar la permanencia en el acceso al derecho, el mencionado decreto da por cumplida, de forma extraordinaria, y en caso de que correspondiera, la acreditación de las condicionalidades de los años 2017, 2018 y 2019. Asimismo, y de acá en adelante, el mismo decreto elimina la suspensión de la prestación ante la falta de presentación de la libreta.

Como se mencionó oportunamente, con el objeto de ampliar la cobertura a la niñez y adolescencia hasta universalizar el acceso a un piso de ingresos garantizado, se realizaron una serie de modificaciones normativas que permitieron incluir a 235 mil niños, niñas y adolescentes al Régimen de Asignaciones Familiares. Más de 16 mil NNyA (Niños, Niñas y Adolescentes) fueron incorporados por ser el 6to hijo en familias numerosas, más de 6 mil se incorporaron gracias a nuevos requisitos de residencia más laxos y más de 20 mil, gracias a la eliminación del tope mínimo para el pago de Asignaciones Familiares del sistema contributivo. Finalmente, más de 190 mil niños, niñas y adolescentes fueron reincorporados al Régimen de Asignaciones Familiares tras eliminarse el control de pago del monotributo.

Estas correcciones normativas permitieron la inclusión de más de 235 mil niños y niñas a la cobertura de la Seguridad Social y significaron una inversión de más de $1.000 millones para la puesta al pago del beneficio en enero de 2021.

Finalmente, existen aproximadamente 250 mil niños, niñas y adolescentes que fueron suspendidos de la AUH durante los últimos años. Para garantizar efectivamente el acceso a sus derechos, desde ANSES se organizaron operativos territoriales de búsqueda activa para reincorporarlos/as. El Programa ACERCAR ya se puso en marcha y, en enero del 2021, permitió la reincorporación de más de 20 mil niños, niñas y adolescentes a la AUH.

En total, con el decreto de ampliación del régimen de asignaciones familiares junto con el Programa ACERCAR, ya se incluyeron más de 255 mil NNyA.

En suma, el nuevo Gobierno asumió con el compromiso de empezar por los últimos para llegar a todos y todas. La elevada incidencia de la pobreza, fundamentalmente, en la infancia es un dato realmente preocupante. Ante esto, el Gobierno rápidamente puso en marcha medidas para recuperar los ingresos perdidos durante los últimos años, medidas orientadas a mitigar la pérdida de ingresos que provocó la pandemia y, a su vez, ya se está trabajando en ampliar la cobertura para universalizar, efectivamente, el acceso a los derechos de seguridad social en la niñez y adolescencia.

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