23 de febrero de 2021

Eduardo Cáceres fue denunciado en diciembre por agredir a su compañera de partido, Gimena Martinazzo.

Legisladoras de la Cámara de Diputados pidió la expulsión del diputado de Juntos por el Cambio, Eduardo Cáceres, quien está procesado en una causa por violencia de género que inició su ex pareja, Gimena Martinazzo, también dirigente del partido de Mauricio Macri. El diputado sanjuanino está acusado por lesiones agravadas por el vínculo y fue embargado por $250.000.

La presentación ante el presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa, la hizo Graciela Caselles y adhirieron las legisladoras Jimena López, Mónica Macha, Mara Brawer, Carolina Moises, Liliana Schwindt, Verónica Cáliva, Liliana Yambrun, Patricia Mounier, Estela Beatriz Hernández, Melina Delú, María Graciela Parola, Alcira Figuero y Victoria Rosso, según informó el portal Infobae.

“La violencia de género en el hogar constituye una flagrante transgresión de los principios consagrados en la Declaración Universal de Derechos Humanos. Entre otras cosas, la violencia contra las mujeres es una violación del derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona (art. 3); del derecho a no ser sometida a torturas ni a penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes (art. 5); de la igualdad ante la ley y el derecho a igual protección de la ley (art. 7); del derecho a recurrir a un tribunal imparcial (arts. 8 y 10); del derecho a circular libremente (art. 13), y de la libertad de reunión y asociación”, sostiene Caselles en su presentación.

Cáceres y Martinazzo habían iniciado una relación a comienzos de 2013 que llegó a su fin en febrero del año pasado, pero se siguieron frecuentando ya que los hijos de ambos tenían una buena relación. Pero el 23 de noviembre de 2020, ambos se encontraban en el departamento del diputado, ubicado en Libertador y San Juan de Ameghino, en la ciudad de San Juan, cuando él empezó a indagar a su ex pareja por un supuesto romance.

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En un momento, Cáceres le arrebató el celular a Martinazzo y le envió un mensaje a la supuesta nueva pareja de la mujer, llamado Víctor Castro Ciotti. Mientras tanto, instaló una aplicación que recupera mensajes borrados.

“Mientras esperaba la respuesta del mensaje que había enviado Cáceres a Castro Ciotti desde el teléfono de la deponente, el denunciado se empezó a ofuscar y comenzó a sacar él mismo conclusiones. Así transcurrieron varias horas en las cuales la damnificada tomaba mates esperando que el denunciado le restituyera el teléfono, sin dormir ambos en toda la noche”, sostuvo Martinazzo en su declaración cuando realizó la denuncia.

Siendo ya 24 de noviembre, y al no haber respuestas, la mujer le solicitó a Cáceres que le volviera a escribir a Castro Ciotti para aclararle que había sido él quien le había escrito el mensaje la noche anterior. Pero, el diputado volvió a insistir y le volvió a escribir a Castro Ciotti, esta vez a través de Telegram.

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“A las 9:00 horas aproximadamente, el Sr. Castro Ciotti, se comunicó al teléfono particular de Eduardo Cáceres, le manifestó que había recibido una llamada y un mensaje de la suscripta y le preguntó qué pasaba al acusado. Cáceres y Castro Ciotti entablaron una conversación telefónica, tras lo cual este último le dijo que no sucedía nada entre él y la deponente”, declaró Martinazzo.

Cerca del mediodía, cuando la mujer ya había recuperado su celular, Cáceres volvió a arrebatarle el teléfono móvil, y esta vez Martinazzo reaccionó.

“El acusado le arrebató el teléfono y dio media vuelta, tras lo cual la deponente (Martinazzo) se colgó del cuello del acusado en un intento de sacarle el celular. El imputado comenzó un forcejeo. Inmediatamente la tiró al piso, quedando la suscripta boca arriba y luego Cáceres se le subió encima y se sentó arriba de ella, dándole la espalda y con las manos intentaba taparle la boca, ya que la deponente pedía a gritos auxilio. En un momento dado, el acusado giró y la agarró de los pelos y la tiró al sillón. Una vez en el mismo, la dicente comenzó a defenderse golpeándolo con el taco de su bota que tenía puesta en el hombro del acusado”.

Y agrega: “En ese momento (Martinazzo) se defendió con las manos, lo que provocó rasguños en el rostro, en la mano, en el pecho y en la espalda del encartado (Cáceres). Ella le suplicaba a Cáceres que la dejara respirar y que le diera el teléfono, mientras estaba aprisionada con el cuerpo de él y con el sillón no logrando respirar, estando casi sin fuerzas, temiendo en ese momento por su vida”.

A continuación, la mujer denunció que mientras la golpeaba, Cáceres nunca soltó su teléfono celular y seguía buscando información de otras supuestas relaciones sentimentales de ella.

Martinazzo declaró que luego del hecho, “el imputado le sugirió que se pusiera una remera o una camisa manga larga a los fines de ocultar las lesiones que le habían quedado en los brazos, ya que no podía llegar marcada por los golpes a su domicilio y que la vieran así sus hijos”.

“En un momento dado, el acusado se acercó, la abrazó, le dijo que la amaba y le pidió disculpas sobre cómo se había portado con ella, ofreciéndole llevarla a su casa en su camioneta”, concluyó Martinazzo.

Finalmente, al otro día Cáceres se hizo el desentendido y le escribió como si nada hubiera pasado: “Gordita, te amo. Estaba por decirte que vinieras a almorzar”.

Ahora la causa seguirá su camino judicial, bajo la acusación de “lesiones agravadas por el vínculo”, y Cáceres se enfrenta a una posible condena con prisión efectiva.

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