Ana Frank

Opinión

Se cumplen 75 años desde la publicación del célebre 'Diario' y el próximo 9 de julio se cumplirán ocho décadas desde que la niña judía de 13 años ingresara al refugio en Ámsterdam.

En Buenos Aires, Ramón S. Castillo encabezaba las celebraciones por el Día de la Independencia. Había asumido la Presidencia tras el pedido licencia por enfermedad de Roberto Marcelino Ortiz —de quien era vicepresidente—, que moriría poco después.

En Europa, la Segunda Guerra Mundial estaba en su apogeo. Y en Ámsterdam, ese mismo 9 de julio de 1942, Ana Frank ingresaba al refugio en el que permanecería hasta el 4 de agosto de 1944, cuando fue arrestada por agentes nazis y deportada junto a su familia al campo de concentración de Auschwitz.

Ana redactó allí, en ese escondite del edificio de Prinsengracht 263, la mayor parte de su ‘Diario’, en un cuaderno a cuadros rojos y blancos que su padre, Otto Frank, le dio como regalo al cumplir sus 13 años, menos de un mes antes, el 12 de junio de ese mismo año.

La última anotación corresponde el 1 de agosto de 1944, tres días antes del arresto y posterior deportación a campos de concentración: primero a Auschwitz y más tarde al de Bergen-Belsen, donde murió de tifus en febrero o marzo de 1945, dos meses antes de que las fuerzas aliadas lo liberaran.

Con la ocupación de los Países Bajos, iniciada en mayo de 1940, comenzaron las persecuciones a disidentes, judíos y los que de cualquier manera los protegieran; según estadísticas oficiales, más de 100.000 judíos fueron deportados a campos de concentración y de ellos solo 5.000 sobrevivieron a la guerra.

Publicación del 'Diario'

Otto Frank fue uno de los sobrevivientes. Regresó a Ámsterdam y allí fue notificado del fallecimiento de su esposa, de su hijo Peter y del traslado de sus hijas a Bergen-Belsen. En julio del 45 le confirmaron las muertes de Ana y su hermana mayor, Margot.

También recibió el diario de su hija, cuya publicación buscó a partir del deseo de convertirse en escritora manifestado por la propia Ana en esas mismas páginas.

Se publicó por primera vez el 25 de junio de 1947, 75 años atrás, como ‘La casa de atrás’ (‘Het Achterhuis’). Una obra teatral estrenada en Nueva York en 1955 y la película ‘El diario de Ana Frank’ de 1959, dieron al libro su título definitivo, como se lo conoce universalmente.

Delación, traición y polémica

Hasta el día de hoy no se sabe a ciencia cierta cómo es que las fuerzas nazis dieron con el paradero de Ana, su familia y otras personas que se ocultaban de los nazis, luego de que los Países Bajos fueran invadidos.

Se sospecha que fue producto de una delación, quizá de una traición de allegados a la familia Frank. En el Museo Casa de Ana Frank, de Ámsterdam, se afirma aun hoy que “la investigación continúa”, incluso por equipos internacionales en los que se ha involucrado equipos del FBI dedicados a casos no resueltos.

Pasan los años, pasan las décadas, y la trágica historia de la niña de 15 años sigue dando que hablar y, sobre todo, material para escribir a historiadores e investigadores de todo el mundo. No hace mucho le tocó el turno a la canadiense Rosemary Sullivan, autora del libro ‘¿Quién traicionó a Ana Frank?’, que apenas publicado levantó encendidas polémicas.

Poeta, antóloga, profesora emérita en la Universidad de Toronto y, para el caso, biógrafa, Sullivan planteó una nueva teoría sobre el final de la adolescente alemana de ascendencia judía. Según su “secreto jamás contado” —como se promociona el libro—, el notario judío Arnold van den Bergh fue el delator.

Pero resulta que tal hipótesis es solo un “castillo de naipes” y una “tontería difamatoria”, de acuerdo a una investigación encargada este año por la editorial Ambo Anthos, que publicó la versión neerlandesa del libro.

De hecho, los editores decidieron sacar de circulación y solicitar a las librerías de los Países Bajos la devolución de los ejemplares del volumen de Sullivan, y hasta pidieron “sinceras disculpas a quienes se hayan sentido ofendidos por el contenido del libro”.

¿Cuál es la verdad, entonces? Las hipótesis giran en torno a una delación de alguien que hasta el momento no pudo ser identificado y también a una trágica causalidad. Pero lo cierto es que, según los archivos e investigaciones oficiales, son varios los sospechosos de traición entre quienes, sin embargo, no figura el notario judío acusado por la profesora Sullivan.

La verdad sobre Ana Frank: del “secreto jamás contado” a la “tontería difamatoria”

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