Cuál fue el destino de lo que intentaron perpetrar magnicidios en la Argentina

Política

Sus destinos fueron en su mayoría la cárcel, aunque algunos terminaron muertos y otros se profugaron. El agresor que más tiempo estuvo detenido pasó casi 17 años ecerrado.

El atentado a la vicepresidenta, Cristina Kirchner, de manos de Fernando Sabag Montiel y Brenda Uliarte, desempolvó la memoria de otros intentos de magnicidios que se dieron en el país en nuestra historia. Ninguno fue exitoso y la mayoría de los perpetradores terminaron pasando varios años en la cárcel. Para otros, el destino fue la muerte o terminaron por profugarse.

La figura de magnicidio no está tipificada en la Argentina por lo que el intento de homicidio tiene una pena establecida en el Código Penal de diez años como mínimo y 15 años como máximo. Sin embargo, podría ampliarse la acusación y ahí se incrementaría la eventual condena.

El periodista Pablo Tallón hizo un repaso de quienes son los personajes que intentaron matar a las primeras autoridades de nuestro país a lo largo de la historia. El agresor que más tiempo estuvo detenido pasó casi 17 años en la cárcel.

Ataque a Domingo Faustino Sarmiento

En 1873, el entonces presidente, Domingo Faustino Sarmiento intentó ser asesinado por un grupo de personas cuando viajaba en su carruaje. Por el hecho fueron detenidos tres hombres que intentaban darse a la fuga. Se trataba de los hermanos Francisco y Pedro Guerri, marineros italianos recién llegados al país y confesaron que días antes del hecho se habían reunido en una casa de La Boca con Luis "Eva" Casimir y Aquiles "Austríaco" Segabrugo, quien les había ofrecido 10 mil pesos para asesinar a Sarmiento.

Casimir fue capturado pero Segabrugo logró fugarse a Uruguay. Nunca pudo ser capturado pero fue asesinado de dos tiros por Carlos María Querencio, representante del caudillo entrerriano Ricardo López Jordán en Montevideo. El hombre aseguró que había sido en defensa propia porque quiso asesinarlo.

El fiscal Ventura Pondal pidió en ese momento la pena de muerte para los hermanos Guerri y Casimir, pero el juez Octavio Bunge otorgó a Francisco Guerri una condenado a 20 años de prisión, mientras que los otros dos involucrados recibieron una pena de 15 años. La Cámara del Crimen confirmó la sentencia de los Guerri y rebajó a diez años la impuesta a Casimir.

"Eva" fue el único que cumplió la totalidad de la condena, ya que Pedro Guerri falleció en la cárcel el 30 de abril de 1883 y su hermano, autor del disparo, fue indultado el 4 de enero de 1890 por el entonces presidente, Miguel Juárez Celman.

Intento de asesinato a Julio Argentino Roca

El 10 de mayo de 1886, cuando Julio Argentino Roca cruzaba desde la Casa Rosada hacia el antiguo edificio del Congreso para dar su discurso de apertura de sesiones ordinarias fue atacado por un hombre, quien lo golpeó fuertemente en la cabeza con una piedra.

El atacante fue Ignacio Monjes, un correntino de 36 años llamado, quien fue capturado y reconoció que quiso matar al mandatario "por considerarlo responsable de la situación política".

El juez de primera instancia Carlos Miguel Pérez le dictó una condena de 10 años de reclusión y luego la Cámara Comercial, Correccional y Criminal alivió la pena, no en duración sino que lo eximió de trabajos duros y penosos.

Atentado contra el presidente Manuel Quintana

En agosto de 1905, el presidente Manuel Quintana también fue víctima de un intento de asesinato y el atacante fue Salvador Enrique José Planas y Virella, un catalán de 25 años que trabajaba en una imprenta. El español confesó ante la Justicia que actuó de ese modo por considerar al jefe de Estado "culpable del malestar general del obrero".

Se le impuso una condena de 13 años y cuatro meses de prisión, que luego se redujo a 10. El catalán protagonizó una increíble fuga de la Penitenciaría Nacional en enero de 1911 y nunca más pudo ser hallado. Los investigadores sospecharon que escapó del país con un nombre falso y regresó a España.

Atentado contra José Figueroa Alcorta

Dos años después del episodio contra Quintana, el 28 de febrero de 1908, José Figueroa Alcorta quien sufrió un atentado contra su vida con una bomba que contenía clavos y proyectiles.

El responsable fue el mosaiquista salteño Francisco Solano Rejis, de 21 años, quien se declaraba anarquista y responsabilizó a Figueroa Alcorta de la opresión que sufrían los obreros.

El juez del crimen doctor Ernesto Madero fijó una sentencia a veinte años de cárcel, con diez días de reclusión solitaria en los aniversarios del delito y cinco años de vigilancia de la autoridad sobre su persona después de cumplida la condena.

Rejis no llegó a cumplir ni tres años de condena y se escapó junto al catalán Planas y Virella de la penitenciaría.

Intento de asesinato a Victorino de la Plaza

El intento de magnicidio del presidente Victorino de la Paz se produjo durante los festejos por el centenario de la declaración de independencia. El primer mandatario se encontraba en uno de los balcones de la Casa Rosada observando un desfile militar -junto a los embajadores de Bolivia, Eliodoro Villazón, y de Brasil, Ruy Barbosa de Oliveira - cuando desde la muchedumbre fue disparado. El proyectil dio contra una de las molduras.

Juan Mandrini fue detenido y comentó que no quiso asesinar al jefe de Estado, sino realizar un "acto de protesta" por la pena de muerte que se había dictado a dos pescadores acusados del asesinato del contador y socio del Jockey Club Frank Carlos Livingston.

Fue acusado de tentativa de homicidio a disparo de arma de fuego y el juez Juan Segú lo condenó a un año y cuatro meses de prisión.

Intento de magnicidio de Hipólito Yrigoyen

En la mañana del 24 de diciembre de 1919, un hombre desde el zaguán de un hotel disparó el vehículo en el que trasladaba al entonces presidente Hipólito Yrigoyen a la Casa Rosada.

Un custodio presidencial y otro efectivo dieron muerte al agresor, quien fue identificado como Gualterio Marinelli, un italiano de 44 años que poseía un taller de mecánico dental. La Justicia cerró el caso sin condenas.

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