Medicina funcional: acá comienza el verdadero proceso de curación

Abordar el cuidado de la salud de manera integral: cuerpo, mente y espíritu. Una evolución de la medicina que se adapta mejor a las necesidades de los pacientes del siglo XXI, dejando de lado el pensamiento convencional que cambia un síntoma por una droga para incluir también la perspectiva holística como método de prevención o alivio de enfermedades crónicas. La palabra de una experta.

La medicina funcional se establece como la nueva ciencia y afirma que la salud es mucho más que la ausencia de enfermedad, es bienestar general inseparable, algo que sostiene la propia OMS, y a partir de allí enfoca su terapéutica buscando dar primero con la raíz misma de lo que provoca la enfermedad para luego afrontar el resto.

En nuestro país, esta disciplina innovadora cuenta con nombre propio. La doctora Sandra Molocznik es una de las pocas médicas especialistas en Medicina Interna y en Medicina Regenerativa, Funcional y Anti-envejecimiento, con reconocida experiencia internacional habiendo ejercido con su propio centro en USA por más de 20 años, y hoy liderando en Argentina, que nos cuenta cómo la medicina funcional puede ayudar a diferentes pacientes combinando medicina convencional de vanguardia con otras modalidades como la terapia nutricional, el ejercicio, cambios de estilo de vida y manejo del estrés, como paso a lograr una respuesta armónica a las causas subyacentes de los síntomas de sus pacientes.

De esta manera, la medicina funcional se encamina al ser humano considerando al cuerpo como una estructura unida y no como órganos fragmentados a tratar según dolencia puntual de un síntoma como haría la práctica médica. Una mirada filosófica complementaria enfocada en el paciente, en pleno avance entre profesionales, que, como explica la doctora, incorpora conceptos novedosos mientras deja de lado los saberes más obsoletos, sin descuidar nunca la terapia médica necesaria. Un proceso que lleva a dar con la causa de la enfermedad para devolver función plena a la persona en lugar de solo aligerar los síntomas momentáneos.

En este sentido, la aceptación de este modelo de medicina basado en el ser es excelente. Cada vez son más las personas que debido a afecciones como cuadros degenerativos, sobrepeso, estrés excesivo o pérdida de memoria, entre muchos otros, comienzan a tomar consciencia junto al profesional de que poseen elementos físicos, emocionales, espirituales y de circunstancias que los llevaron hasta ese punto de inestabilidad y que afectan su buen vivir. Analizar historial genético, ambiental, de estilo de vida y su correlación, es parte principal del paso hacia la búsqueda de esa plenitud perdida que devuelva vitalidad mediante la autorregulación.

Un paradigma que muestra cómo una cadena de malos hábitos puede llegar a desencadenar una enfermedad haciendo que el sistema inmune padezca y se desgaste continuamente. Restablecerlo sanando desde el todo el desequilibrio es la manera más cierta que encuentra hoy la medicina funcional para curar de verdad, dándole al paciente un trato más humano, ameno y real, concluye la experta.

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