Cómo es la preparación del cold brew, el café hecho en frío

Sociedad

Es ideal para el verano por lo fresco, gustoso y energizante, y porque no agrega calor al desayuno o merienda en días de 33 grados de temperatura máxima.

Pocos hábitos son más difíciles de modificar que los de la rutina para empezar el día. Para quienes toman desayuno -cosa muy recomendable- el menú no suele variar durante el año, ni siquiera en verano, cuando tomar café, té o mate caliente puede ser un desafío para el termómetro interno.

Ahí entra en escena el café frío, que no tiene por qué asemejarse a un tiramisú licuado ni ser el resultado de un shot de espresso con cubitos de hielo. En vez se puede preparar "cold brew", o de infusión en frío.

Para el "cold brew" no hacen falta cafeteras especiales ni accesorios gourmet: se muelen grueso los granos de café, se los remoja en agua en la heladera durante 18 horas y se cuela a la mañana siguiente con un filtro de cafetera (el de papel puede servir, pero tiende a romperse).

El resultado es un café frío concentrado que puede diluirse con cubitos de hielo, rebajarse con leche y que, en el contenedor adecuado, puede durar hasta dos semanas en la heladera, lo que lo convierte en un negocio redondo para quienes se despiertan antes que sus neuronas.

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Aunque más concentrado, el cold brew tiene menos acidez y es menos amargo que el café hecho con agua caliente.

Paso a paso para el café en frío

Ingredientes:

  • 225 gramos de café en granos molido grueso
  • 8 tazas de agua

Procedimiento:

Moler los granos hasta que tengan una consistencia granulada. Esto evitará que el café quede amargo por estar en remojo toda la noche.

Combinar el café y el agua a temperatura ambiente en una jarra grande (son ocho tazas de líquido así que puede que haga falta varios recipientes y, por lo tanto, dividir en partes iguales en cada uno).

Revolver el café y dejar en remojo, sin importar que queden pedacitos flotando. Todo se decanta por su propio peso.

Tapar la jarra y poner en la heladera entre 18 y 24 horas. Pasado ese tiempo viene la parte delicada: colar el café con un filtro de cafetera o con un colador fino al que se le puede poner un pañuelo para que filtre mejor.

Lo mejor es colar el café en tandas para evitar desastres apenas empieza la jornada.

Sin hacer presión en el café, la idea es filtrar el líquido y que caiga lo más cristalino posible al contenedor hermético donde podrá ser guardado hasta dos semanas.

Cómo se sirve el café de infusión en frío

En un vaso alto de vidrio se ponen los cubitos de hielo, media taza de café y media taza de agua fría. Se revuelve para combinar ambos líquidos y se agregan leche o endulzantes a gusto de quien lo vaya a tomar (pero se recomienda beberlo solo al menos una vez para apreciar el resultado).

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