Narcos brasileños usan fusiles de las fuerzas argentinas

Sociedad

La venta ilegal de armas al exterior ya no es un tema desconocido por los argentinos, por lo menos desde el escándalo que involucró -y que depositó en la cárcel (VIP)- al ex presidente Carlos Menem. Sin embargo, el destinatario y la función de cada comercialización negra sí es variada y desconocida, en la mayoría de los casos. El último conocido involucra a fuerzas de seguridad nacionales; pero el comprador no es ningún país en conflicto o futuro conflicto bélico, sino uno mucho más oscuro: los narcotraficantes brasileños.
El 20 por ciento de las armas de gran calibre incautadas a los narcos brasileños provienen de las fuerzas de seguridad argentinas, uruguayas, paraguayas y bolivianas    


Un informe de la Comisión Parlamentaria de Investigación sobre en Tráfico de Armas en el Congreso brasileño, reveló que habría militares de alta graduación del ejército argentino involucrados en el contrabando de armas hacia Brasil.

Según una investigación de Folha de Sao Paulo, publicada por el diario Ambito Financiero, en abril de 2003 el entonces diputado Carlos Iparraguirre (UCR) entregó a un miembro de la organización no gubernamental Viva Rio una copia de la investigación realizada por diversas agencias del Gobierno argentino sobre el rastreo de armas y granadas efectuado en abril de 2001.

Ese material demostró que subametralladoras, fusiles y granadas producidos en la Argentina fueron desviados por fuerzas militares y policiales con destino final el narcotráfico de Río de Janeiro.

De acuerdo al periódico, en febrero de 2006 la ministra de Defensa, Nilda Garré, llamó al vicepresidente brasileño José Alencar para asegurarle la existencia de una investigación sobre el tema. No obstante, según Folha, aún no hay en Brasil un informe oficial enviado desde la Argentina.

Las últimas estadísticas de Policía Federal (PF) brasilera indica que el 20 por ciento de las armas de gran calibre incautadas a los narcos cariocas provienen de las fuerzas de seguridad argentinas, uruguayas, paraguayas y bolivianas.

“Estamos hablando de armas de guerra y no de pistolas, revólveres u otro tipo de armas largas”, indicó el delegado Vantuil Cordeiro, director de la división de la PF dedicada al combate del tráfico internacional de armas. 

“El armamento pesado es desviado de cuarteles y de las policías de esos países. Inclusive del nuestro también”, agregó.

La PF estima que por cada arma incautada a delincuentes y traficantes, 30 entran ilegalmente a Brasil, lo que significa un negocio que apenas superado al de los narcos. En los últimos dos años, puntualmente, sólo la Policía incautó 20.522 armas, incluyendo fusiles AK-47, FAL, ametralladoras Punto 50 y pistolas calibre 45 y 9 milímetros.

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