Daniela Spalla presentó "La Espina": el lado incómodo de cumplir los sueños y la inspiración en Sandro
La artista lanzó una canción nacida en un momento de crecimiento atravesado por la presión, la autoexigencia y la necesidad de aprender a soltar el control.
Daniela Spalla atraviesa un momento de crecimiento artístico que hace algunos años parecía formar parte de sus sueños más lejanos. Nuevos escenarios, reconocimientos y una carrera consolidada en México marcaron una etapa de expansión profesional. Sin embargo, detrás de ese crecimiento apareció una sensación inesperada: la dificultad para disfrutar aquello por lo que tanto había trabajado.
De esa contradicción nació “La Espina”, el single con el que la artista argentina abre un nuevo capítulo musical. La canción surgió hace dos años, durante una sesión de composición, mientras Spalla atravesaba un período que en aquel momento todavía no lograba comprender.
“Sí, nació justo cuando estaba atravesando un momento que no alcanzaba a entender del todo”, contó en diálogo con minutouno.com. Por entonces, comenzaba a vivir “cosas con las que siempre había soñado”, pero lejos de sentirse completamente feliz, las nuevas exigencias comenzaron a pesarle.
“Pero por alguna razón yo no lo podía disfrutar porque me sentía presionada. Sentía que todo me sobrepasaba, que las exigencias nuevas me sobrepasaban. Empezaba a dudar de si realmente me lo merezco o no”, recordó.
La pregunta que aparecía una y otra vez era tan simple como profunda: “¿Puedo con esto o no? ¿Soy suficiente o no?”. Durante seis meses, esa incertidumbre estuvo acompañada por angustia y culpa. “Porque, ¿cómo no iba a estar disfrutando lo que me estaba pasando?”, explicó. Para Spalla, allí estaba justamente la contradicción: haber alcanzado aquello que deseaba y, al mismo tiempo, no poder vivirlo plenamente.
Con el tiempo pudo ponerle nombre a lo que estaba atravesando. “Era una adaptación que también yo tenía que hacer”, explicó. El crecimiento profesional también implicaba despedirse de una versión anterior de sí misma.
“Uno piensa que las cosas buenas uno pasa así como, ¿viste? Sin ningún obstáculo. Y no. También esas cosas pueden costar”, reflexionó.
Cuando escribió “La Espina”, todavía no podía observar lo ocurrido con distancia. “Esto es simplemente un dolor del crecimiento”, definió.
Aprender a soltar
La experiencia también la llevó a revisar una característica que había sido fundamental en su manera de trabajar: el control. Mientras su carrera crecía, también lo hacía su equipo, y Spalla entendió que ya no podía ocuparse personalmente de cada detalle.
“También lo que me di cuenta era que me costaba mucho soltar el control porque todo estaba creciendo. El equipo estaba creciendo. Mi equipo también estaba creciendo”, explicó.
El aprendizaje fue la necesidad de delegar y reservar su energía para aquello que realmente necesitaba de su atención. “Yo necesitaba delegar y soltar el control que había tenido siempre”, aseguró.
Sin embargo, lejos de considerar que se trata de una enseñanza completamente superada, la cantante entiende que es un proceso permanente. “Yo creo que es una búsqueda eterna. Es un proceso eterno”, afirmó. Y agregó: “Vendrán en el futuro otros desafíos que tengan que ver con esto de soltar el control”.
En ese camino también apareció otro aprendizaje: ser más amable consigo misma. “Me enseñó que hay que ser paciente con uno. Que hay que ser también más compasivo”, sostuvo.
Sandro, una inspiración
“La Espina” también tiene una referencia muy argentina. Aunque Daniela Spalla construyó buena parte de su carrera en México, para este nuevo material decidió mirar hacia algunas de sus raíces musicales y encontró en Sandro una inspiración fundamental.
“A mí de Sandro lo que siempre me ha encantado es esta cosa romántica, pero intensa”, contó.
La artista destacó especialmente la manera en que el cantante argentino se entregaba por completo a sus emociones: “Y está completamente entregado a vivir lo que siente y a contar lo que siente y a demostrar lo que siente. No hay filtro. Era súper intenso”.
Pero la admiración no se limita a su faceta romántica. También destacó su presencia escénica: “La parte seductora. O sea, tenía algo que te atrapaba con solo verlo”.
A eso sumó otra característica que la fascinaba: “Y siempre como tan canchero y con tanto humor al mismo tiempo. Esa combinación de cosas siempre me ha impactado mucho”.
La influencia de Sandro convive en “La Espina” con referencias de la canción italiana de los años 70, un universo musical con el que Spalla asegura sentirse especialmente cómoda. “Siento que mis canciones, lo que yo siento, lo puedo canalizar muy bien en ese estilo”, explicó.
El desafío estuvo en llevar esas referencias hacia un sonido actual. Allí tuvo un papel central el productor Nico Cotton, quien, según la artista, logró comprender esas influencias y llevarlas a una producción contemporánea.
“Nico le dio muchísima intensidad también con el arreglo de metales que tiene la canción”, contó. El resultado busca precisamente ese cruce entre lo clásico, lo romántico y una producción actual.
Volver a los comienzos
La historia de “La Espina” también se extiende al plano audiovisual. El videoclip forma parte de un proyecto mayor: un corto que atraviesa distintas canciones del próximo disco.
“En lo visual trabajé con Pampa y Cato, que es un dúo de directores argentinos que ahora están radicados en México”, explicó.
En el capítulo correspondiente a “La Espina”, Spalla vuelve a sus primeros años como cantante, cuando dejó Córdoba para instalarse en Buenos Aires y comenzar a buscar sus primeras oportunidades profesionales.
“Y en Buenos Aires cantaba en hoteles, pero claro, en los hoteles la gente está en otra”, recordó.
Uno de esos escenarios fue el Sofitel, donde cantaba mientras el público conversaba y transitaba por el lugar. En las Gallery Nights, incluso, la situación podía ser todavía más extrema: “y ni siquiera nos escuchábamos con el pianista”.
Pero aquella etapa, que en otro momento pudo haberle generado vergüenza, hoy es parte fundamental de su aprendizaje.
“Fue lindo, fue abrazar también ese momento”, contó. Y reconoció: “seguramente hubo épocas en que sentí vergüenza, porque cantaba y nadie me miraba”.
Incluso llegó a preguntarse si había perdido el tiempo. Sin embargo, con la distancia que le dieron los años, su mirada cambió: “Pero hoy en día me doy cuenta que no era perder el tiempo, perder el tiempo hubiera sido quedarme en mi casa, esperando que las cosas se dieran solamente de una manera”.
Aquellos escenarios pequeños también fueron una escuela. “Yo quería salir a cantar como fuera”, afirmó. Y hoy reconoce que parte de lo que aprendió en esos años continúa acompañándola arriba del escenario.
El crecimiento de Spalla en México tuvo uno de sus momentos más significativos cuando llegó al Auditorio Nacional en 2024. Para ella, ese fue un punto de inflexión.
“Yo creo que con el primer auditorio, cuando toqué en el Auditorio Nacional, que eso fue en 2024”, recordó.
La magnitud de lo que estaba ocurriendo se hizo todavía más evidente con una escena inesperada: una cuenta dedicada a informar sobre el tránsito publicó que había demoras en Reforma por su concierto.
“Yo dije, no, ya está, o sea, estoy parando el tráfico”, recordó entre risas.
A partir de entonces, Spalla comenzó a ser más consciente del lugar que había construido. Un proceso que, según explicó, también estuvo acompañado por su equipo, su familia y las personas que la apoyaron desde el comienzo.
“Hoy en día entiendo y abrazo un poco más eso que represento para mucha gente”, aseguró.
Un disco para llorar, explorar y volver a las raíces
“La Espina” no es un capítulo aislado. Es la puerta de entrada a un disco en el que Daniela Spalla se permite mirar hacia atrás, explorar nuevos sonidos y contar aspectos de su historia que hasta ahora no habían aparecido en sus canciones.
“Pueden esperar un disco con el que lloré mucho escribiéndolo, entonces van a llorar bastante”, anticipó con humor. Pero también espera que esas canciones puedan acompañar a quienes atraviesen sus propios momentos difíciles.
La seguridad adquirida a partir de los últimos años de su carrera también le permitió animarse a salir de lugares conocidos.
“En esa seguridad empiezan a aparecer ganas de mover un poquito la aguja, los límites, y explorar, y animarme, y arriesgarme con otras cosas”, explicó.
Por eso, el público encontrará canciones que pueden resultar inesperadas dentro de su trayectoria.
Pero hay otro elemento central: sus propias raíces. Spalla, nacida en Argentina y radicada desde hace años en México, decidió por primera vez transformar ese desarraigo en materia artística.
“Y van a encontrar también unas ganas de contar de dónde soy, porque eso es algo que nunca había abordado en mi música”, contó.
La artista adelantó que varias canciones estarán atravesadas por esa dualidad de vivir lejos del lugar de origen: “hay muchas canciones en el disco que hablan de ese desarraigo, que hablan de la dualidad que vivo también por ser migrante”.
Córdoba, Buenos Aires, sus primeros escenarios y las experiencias que quedaron guardadas durante años también encuentran ahora un lugar en sus canciones.
“Y en el medio también hay muchas historias que viví, tanto en Córdoba como en Buenos Aires, que estaban ahí guardadas en un cajón, y que nunca las había puesto en canciones.”
Con “La Espina”, Daniela Spalla no solamente presenta una nueva canción: abre la puerta a una etapa en la que el crecimiento, las dudas, las raíces y la necesidad de soltar conviven con una artista que parece estar cada vez más dispuesta a mirar su propia historia para transformarla en música.
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