La cantante Amy Winehouse consiguió en Londres una orden judicial contra los paparazzi que la acosan y no la dejan vivir tranquila.
La orden del juez prohíbe a los fotógrafos de la principal agencia británica de fotorreporteros, Big Pictures, pero también a otros, fotografiar a la cantante fuera de su casa y en otros lugares públicos adonde la hayan perseguido.
Ello significa que los fotógrafos pueden ser procesados si persiguen a Winehouse o se acercan a menos de cien metros de su nueva casa, en las afueras de Londres.
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Asimismo se prohíbe a los fotógrafos captar imágenes de la cantante en su casa o en la de cualquier miembro de su familia o sus amigos.
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