La salud presidencial en la historia argentina
Desde Roque Sáenz Peña a Cristina Kirchner, las diferentes afecciones de los mandatarios.
Fueron varios los ex presidentes argentinos que padecieron distintos episodios de salud durante sus respectivos mandatos, alguno fue fatal como el del general Juan Domingo Perón, otros se vieron obligados a renunciar en sus cargos, caso Roberto Ortiz, y otros los sobrellevaron y pudieron completar sus mandatos, como Néstor Kirchner y Carlos Menem.
Siendo jefe del Estado, Néstor Kirchner debió pasar por el quirófano a causa de una gastro-duodenitis hemorrágica, provocada por un calmante recetado para mitigar los dolores por un tratamiento odontológico, ocasión en que permaneció internado dos semanas en el hospital municipal de Río Gallegos, su ciudad natal.
Tiempo después, ya fuera del cargo que ocupó su esposa, Cristina Fernández, padeció una serie de episodios que fueron clara muestra del deterioro de su salud y falleció el 27 de octubre de 2010, como consecuencia de un paro cardio-respiratorio no traumático de acuerdo con el parte médico oficial.
En febrero de ese mismo año, había sido sometido a una operación de la carótida y el 11 de septiembre tuvo que ser sometido a una angioplastia, en la que se le colocó un "stent" para superar una obstrucción arterial.
Sus antecesores Carlos Menem y Fernando De la Rúa tuvieron afecciones similares en la carótida en ejercicio del poder político.
El radical De la Rúa fue operado de urgencia de obstrucción de la carótida el 8 de junio de 2001; mientras el justicialista Menem fue intervenido con igual premura el octubre de 1993, por la misma afección de la arteria carótida, cuya función es irrigar sangre del corazón al cerebro.
El general Perón, fundador del Partido Justicialista, falleció a los 78 años y en ejercicio de su tercera presidencia, el 1 de julio de 1974, como consecuencia de un paro cardíaco provocado por el agravamiento de una cardiopatía isquémica crónica que padecía.
Al fallecer Perón, asumió su esposa por ser la vicepresidenta, María Estela Martínez, que también padeción problemas de salud y se a la localidad cordobesa de Ascochinga el 14 de setiembre de 1975 en compañía de las esposas de los tres jefes de las Fuerzas Armadas: Alicia Hartridge de Videla, Delia Viera de Massera y Lía González de Fautario. También, hubo quien debió renunciar a su cargo, como el ex presidente radical antipersonalista Roberto Marcelino Ortiz, quien a causa del empeoramiento progresivo de una diabetes quedó ciego y debió demitir el 27 de junio de 1942, para fallecer meses después, el 15 de julio de ese año.
El 12 de marzo de 1906 fallecía el ex presidente conservador Manuel Quintana, quien el 25 de enero de ese año había pedido licencia en sus funciones en la primera magistratura por motivos de salud.
En 1905, había tenido que enfrentar la llamada Revolución del Parque que buscó poner fin al llamado fraude conservador electoral y, si bien el intento fracaso, los historiadores dicen que el estrés sufrido por el mandatario durante ese episodio histórico afectó su salud, lo cual lo obligó a reducir su jornada de trabajo.
Además, el 11 de agosto de ese mismo año, fue blanco de un atentado contra su vida por parte del anarquista catalán Salvador Planas, quien dispara contra el carruaje con el que se trasladaba hacia la Casa Rosada, pero si bien el revólver falló, la salud del presidente comenzó a deteriorarse de forma notable por los efectos del ataque, según algunos historiadores.
Roque Sáenz Peña falleció a los 67 años el 9 de agosto de 1914, dos años antes de terminar su mandato en la Primera Magistratura del país, como consecuencia de una afección neurológica que los rumores de la época vinculaban a una sífilis que se habría contagiado durante la guerra entre Chile y Perú, en la que había participado como voluntario por el lado peruano. Su salud al asumir no era buena, pero empeoró en forma notable a partir del año 1913, lo cual lo llevó a pedir en reiteradas ocasiones licencia y al final delegar el mando en su vicepresidente.
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