Meganoticia feliz de la CFE para todos los mexicanos: acecha el trono de Carlos Slim Helú y redefine el mercado digital en México

La Comisión Federal de Electricidad se posiciona como el gigante que conecta al 94% del país. Una infraestructura que desafía el mercado tradicional.

En el tablero de ajedrez de la economía mexicana, un jugador estatal está moviendo sus piezas con una agresividad que los analistas financieros no pueden ignorar. Mientras las grandes televisoras y gigantes de la telefonía privada ajustan sus márgenes, la Comisión Federal de Electricidad (CFE), ahora bajo la conducción estratégica de Emilia Calleja Alor, ha dejado de ser solo una empresa de energía para convertirse en el nuevo titán de la conectividad.

Al cierre de 2025, el despliegue de infraestructura de la CFE no solo representa un avance social, sino un cambio de paradigma económico. Con una red que ya alcanza al 94.33% de la población nacional, el Estado mexicano se consolida como un competidor que posee la capilaridad que a las empresas privadas les ha tomado décadas intentar construir.

La expansión de la CFE como el nuevo motor de la economía digital

Desde una perspectiva de inversión y activos, la CFE ha consolidado la Red Nacional de Acceso y Agregación (RENAyA) con cifras que escalan hacia la dominancia del mercado. La paraestatal suma ya 22,896 kilómetros de fibra óptica y más de 5,200 torres de telecomunicaciones equipadas con tecnología LTE. Esta infraestructura no es solo cableado; es la columna vertebral de un mercado que beneficia a casi 119 millones de habitantes.

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El impacto económico de este despliegue es profundo. Al llegar a 101,111 localidades y prácticamente a todos los municipios del país, la Comisión está habilitando el comercio digital y la bancarización en zonas donde antes el dinero circulaba de forma limitada. Para los mercados, esto significa la incorporación de millones de nuevos consumidores a la economía formal a través de servicios de bajo costo.

Uno de los hitos financieros más relevantes desde 2022 es la incursión en la telefonía móvil. Hasta la fecha, la CFE ha activado más de 3.3 millones de líneas, principalmente bajo esquemas de prepago. Este modelo de negocio atiende a un sector que la banca y las telecomunicaciones tradicionales consideraban "no rentables", demostrando que el volumen y el acceso universal pueden ser pilares de estabilidad económica.

Además, la visión a largo plazo es ambiciosa. Con convenios firmados con el IMSS Bienestar y la SEP, la empresa estatal está instalando puntos de acceso gratuito en clínicas y escuelas. Esto reduce el gasto público en servicios de terceros y crea una red propia que, para el año 2030, planea sumar casi 32,000 nuevos puntos de conexión.

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La eficiencia de la CFE también se ha medido en su capacidad de respuesta ante emergencias. Recientemente, en la zona oriente del país, la infraestructura demostró su resiliencia al mantener la comunicación en 66 municipios de estados como Hidalgo, Puebla y Veracruz, incluso entregando tarjetas SIM para evitar la parálisis económica en zonas afectadas.

En conclusión, la CFE ha dejado de ser un espectador en el mundo de las telecomunicaciones para convertirse en el inversionista estratégico más cercano a los hogares mexicanos. Su alianza con la Red Compartida (Altán) y su masiva red de fibra óptica la posicionan como un jugador que, más allá de la electricidad, ahora controla el flujo de los datos en México.

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