Para comer como en casa, los 11 mejores bodegones de Palermo
Antes del Soho y del Hollywood, este barrio de la ciudad de Buenos Aires tenía otro aire y otra gastronomía. Buena comida, precio lógico y espíritu original. Pasá y mirá.
Oviedo bodegón palermo
Hubo algún tiempo en que Palermo, el mimado barrio porteño, no tuvo nada de Hollywood ni de Soho. Casas bajas, pocos autos, muchos árboles y bodegones, esos mágicos lugares para comer mucho pagando un precio razonable y con una propuesta gastronómica similar a la cocina de la abuela. Pero la avanzada "cool" no tuvo piedad y arrazó con aquel aire palermitano para darle al barrio otra identidad, perfecta para muchos, detestable para otros.
Planeta JOY pensó en ellos, en los que extrañan el Palermo original y se quejan de la onda actual. Acá está la lista de los 11 restaurantes que mantienen intacto su espíritu barrial.
Una verdadera curiosidad del marketing (o del antimarketing). Este bar con sus paredes de durlock resiste en una de las esquinas más cotizadas de Palermo Hollywood. Su dueño, el gallego Don Emilio, ya rechazó millonarias ofertas por la propiedad. No está solo: da pelea junto a una legión de incondicionales (por ejemplo, en Facebook tiene más de 600 fans) que experimentan el nirvana con el sándwich más requerido de la carta (jamón crudo, queso y manteca en pan francés, $17). A contramano de la tendencia de la zona, a las ocho de la noche, cuando todos los restaurantes abren, el gallego saca la basura en persona y baja la cortina. Hay que visitarlo.
(Bonpland 1703, esq. Honduras / T 4771-1526)
Un anti-palermitano intrínseco, casi un pizza-café: iluminación blanca, paredes color crema, mozos de carrera y atentos, gran pantalla con continuado de Fútbol Para Todos. En El Pingüino de Palermo la ensalada se rebautizó como Cisar (sic) y la descripción al inglés de los platos está hecha con el traductor de Google. Su carta —variadísima— ofrece algunas sorpresas: una larga sección de pescados: paella a la valenciana para dos ($75) y completa parrillada para cuatro ($100 o para dos $75). (Borges 2195 esq. Paraguay / T. 4831-1290)
Club de barrio que todavía funciona como tal. De hecho, mientras comés, escuchás las risas de los pibes que se entregan al papi-futbol en la canchita del fondo. La carta es escueta: se reduce a lo que sale de la parrilla (carne o pollo) y a un plato de pastas (por lo general ravioles), que puede acompañarse con salsa filetto o estofado (recomendado). El queso rallado viene en sobrecitos. Las ensaladas no llevan tomate. Y no hay gaseosas light. Simpleza y nobleza al extremo. Precio promedio: $40. (Uriarte 1609 esq Honduras / T. 4832-1313)
4. Oviedo
Esquina de Palermo que aún no sucumbió a las pizarras y a los platos con cilantro, pero hizo algunas concesiones (cartas traducidas al inglés, cambio de luminarias). En comidas, porteñidad al palo: suprema Maryland ($26), tortilla ($24) y algunos platos más ibéricos (mondongo a la española, paella), que salen mucho en los mediodías de invierno. ¿De postre? Un mítico panqueque de dulce de leche ($19) tamaño XL, que alcanza para tres. Servicio amable: el mozo Enriquito es un personaje famoso entre los habitués (Matías Martin, entre ellos) y tiene una memoria prodigiosa. Para sentirte como en tu casa.(Guatemala 5501 esq. Humboldt / T.4776-7693)
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