"El sistema político debe decidir si quiere que en nuestro país haya pesca", advirtieron las cámaras pesqueras
Las empresas del sector acusaron al gobierno de "irresponsable" por su "inacción" ante la crisis del sector que mantiene un 90% de la flota paralizada y a 3.000 personas afectadas directamente.
Las cámaras pesqueras uruguayas denuncian inacción del gobierno.
La Cámara de Industrias Pesqueras del Uruguay (CIPU) y la Cámara de Armadores Pesqueros del Uruguay (CAPU) emitieron un comunicado conjunto y acusaron al gobierno de “irresponsable” por no atender los reclamos del sector que, según las empresas pesqueras, atraviesa una situación crítica límite. “No tomar acciones o seguir demorándolas es también una decisión, con consecuencias que el Poder Ejecutivo tendrá que asumir”, advirtieron.
El sector pesquero uruguayo se encuentra en medio de una situación, en principio, compleja. Por un lado, las cámara empresariales ligadas a la pesca denuncian hace meses la inviabilidad de la actividad por fuera de la zafra debido a los altos costos; mientras que los trabajadores advierten la “situación delicada” en términos de ingresos y disponibilidad de empleo, a la vez que sostienen la existencia de segundas intenciones por parte de las compañías del sector —tales como obtener beneficios impositivos, eliminar la jubilación bonificada o, incluso, llevar la actividad a la zafralidad de manera permanente.
En ese contexto, CIPU y CAPU emitieron un comunicado en el que denuncian “la inacción del gobierno para corregir graves irregularidades planteadas a las autoridades desde hace años”, y donde vuelven a advertir la “inviabilidad de la actividad en condiciones actuales”.
Según las cámaras empresariales, el 90% de la flota pesquera lleva paralizada tres meses, y hay casi 3.000 personas afectadas directamente por la situación actual. “Si nada cambia, probablemente no puedan volver a trabajar en la pesca”, alertaron.
“Los empresarios hemos seguido invirtiendo, endeudándonos y trabajando a pérdida, muchas veces por el solo hecho de que los trabajadores no pierdan su fuente de sustento. La falta de respuestas por parte del gobierno durante meses es totalmente irresponsable y, en la práctica, termina condenando a algunas empresas”, señalaron en el comunicado. Tal y como recordaron CIPU y CAPU, el sector viene solicitando en distintas instancias y reuniones “medidas urgentes para evitar la paralización de la flota pesquera industrial y con ello, los daños que provoca a todo el entramado empresarial y social del sector”.
“La Industria Pesquera puede y debe ser una fuente de riqueza para los uruguayos”, apuntaron, además, advirtiendo que se podría duplicar o triplicar la producción y el empleo si el sistema político decide “de una vez por todas si quiere que en nuestro país haya pesca o no”. “No tomar acciones o seguir demorándolas es también una decisión, con consecuencias que el Poder Ejecutivo tendrá que asumir”, concluyó el comunicado.
Cambios y conflicto
Las cámaras empresariales relacionadas con la pesca solicitan al gobierno algunos cambios que colaboren con una baja de los costos que, según denuncian, hacen inviable a la actividad por fuera de la zafra, sobre todo tras un mal año por, entre otros factores, una fuerte competencia argentina. Uno de los reclamos es sobre el decreto 233 de 2009 por el que se otorgó un cómputo jubilatorio bonificado para los trabajadores pesqueros.
También se reclama volver a un esquema de aportes por fictos –como se hizo en algún momento- y no por los salarios reales de los trabajadores. Otro punto refiere a las primas por accidentes del Banco de Seguros (BSE), que son señaladas como de las más altas del país. Los costos de permisos de pesca de la Dinara, la transformación de las multas en apercibimientos y equiparar las condiciones de costos y operaciones en puertos y muelles son otras cuestiones puestas sobre la mesa por la CIPU y la CAPU, y a las que el gobierno no estaría dando respuesta.
Sin embargo, para los trabajadores la situación es otra, y advierten que la paralización de actividades —que llevó a la entrega de un seguro de paro especial por parte del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS)— es parte de una estrategia premeditada que apunta a la próxima negociación salarial, así como a la búsqueda de beneficios o exoneraciones impositivas para el sector.
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