Se reducen las chances de un cercano recorte de tasas de interés por parte de la Fed
Para junio se espera que las probabilidades de recortes de las tasas sean del 10%, mientras que en setiembre aumentan a un 58%.
Reserva Federal de Estados Unidos (Fed)
El crecimiento económico de Estados Unidos en el primer trimestre se ubicó por debajo de las estimaciones de la Reserva Federal de ese país (Fed) sobre el potencial a largo plazo de la economía por primera vez en casi dos años, pero las señales de desaceleración fueron acompañados de una rápida inflación que, de mantenerse, plantearía un particular dilema al banco central.
Los funcionarios de la Fed, durante gran parte de su batalla contra un avance de la inflación impulsado por la pandemia, dijeron que pensaban que se necesitaría un período de crecimiento por debajo de la tendencia para realmente alinear las presiones sobre los precios.
La tasa de expansión del 1,6% registrada en el primer trimestre cumplió con esa marca, después de un período por encima de la estimación mediana del banco central del 1,8% de potencial no inflacionario.
Pero los precios se mantuvieron rígidos, y el índice de precios de los gastos de consumo personal aumentó en el primer trimestre a un ritmo anual del 3,4%, frente al objetivo del 2% fijado por la Reserva Federal.
En un primer momento, los inversores y analistas dieron más importancia a la elevada cifra de inflación que a los indicios de que la economía podría estar enfriándose, como esperaba la Fed.
¿Qué sigue?
Los datos de la herramienta FedWatch del CME Group mostraron que la probabilidad de un recorte inicial de las tasas de interés de la Fed está disminuyendo en todos los ámbitos: las probabilidades de una baja en junio son inferiores al 10%, las de una en septiembre se sitúan en torno al 58% y las de un segundo recorte en diciembre están por debajo de la paridad.
Según Oren Klachkin, economista de Nationwide Financial Market, hay motivos para pensar que la tasa de crecimiento del 1,6% en el primer trimestre exagera cualquier debilidad de la economía, ya que es poco probable que las importaciones y los inventarios sigan siendo un lastre importante a lo largo del año.
Sin embargo, "la inflación no se encuentra en un punto en el que la Reserva Federal pueda confiar en que el objetivo del 2% está al alcance de la mano". "Es probable que prevalezca un entorno de tasas de interés más altos durante más tiempo".
¿Cómo afecta a Uruguay?
Desde el mes pasado, la posibilidad de iniciar la bajada en la tasa de referencia –un escenario que en diciembre la Fed creía probable antes de mitad de este año- viene postergándose tanto para el mercado como para los distintos funcionarios que forman parte del banco central estadounidense.
El lunes pasado se conoció que las ventas minoristas en Estados Unidos aumentaron más de lo esperado en marzo, gracias a un alza de los ingresos en los comercios en línea, una prueba más de que la economía terminó el primer trimestre en terreno sólido.
Las ventas minoristas subieron un 0,7% el mes pasado, según informó el lunes la Oficina del Censo del Departamento de Comercio. Se trata de tres puntos encima de lo que habían pronosticado los inversores.
El informe siguió a las noticias sobre el fuerte aumento del empleo en marzo, y reforzó las expectativas de que la Reserva Federal podría retrasar el recorte de las tasas de interés este año.
Con esto, el rendimiento de los bonos del Tesoro estadounidense a 10 años subía a su nivel más alto desde noviembre por el temor a que la inflación se reacelere. Ello llevó a los inversores a reevaluar sus expectativas de recortes de tasas de interés este año y ahora esperan rebajas de 41 puntos básicos para fines de diciembre, frente a los más de 160 puntos básicos previstos en enero.
El precio de los activos uruguayos en dólares está directamente afectado este año por el comportamiento de la Fed y su política monetaria. La curva de rendimiento de los bonos globales en dólares viene acompañando el movimiento de los referenciales estadounidenses.
De mantenerse este escenario de no recorte por parte de la Reserva Federal, los instrumentos en pesos se ven afectados negativamente, puesto que el consecuente fortalecimiento del dólar global arrastra al alza a las tasas libre de riesgo, es decir, aquellas no vinculadas a economías emergentes como la de Uruguay.
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