Pablo Rodríguez Denis
Pablo Rodríguez Denis
No le gusta que lo llamen "héroe", aunque ese mote no le queda para nada grande. Germán Muleck es el arquero que tapó los tres penales en el partido por el tercer puesto ante China y le dio a Los Murciélagos la medalla de bronce en los Juegos de Río de Janeiro. Su vital aporte contribuyó a que el equipo sume su tercera presea paralímpica: ya habían sido plata en Atenas 2004 y bronce en Beijing 2008.
"Fue hermoso, algo soñado. Es un orgullo para mí haber estado en la definición, pero sin dudas el héroe fue el equipo y el mérito es de todos", confiesa Muleck en diálogo con minutouno.com, horas después de haber arribado al país tras la fructífera excursión por tierras brasileñas.

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Los albicelestes derrotaron a los asiáticos en la definición por penales de un partido por el tercer puesto que había terminado igualado sin goles. Y Muleck, que curiosamente es el arquero suplente e ingresa sólo para los remates definitorios, se encargó de escribir su nombre en la historia al desviar todos los remates de los chinos y permitirle a Maximiliano Espinillo convertir el penal que coronó el bronce.

"No es normal que un arquero entre solo para los penales, creo que fuimos unos de los primeros. Pero es cuestión de mucho trabajo, de ganarme la confianza del técnico y siempre estoy preparado", asegurá el arquero, que hace seis años está junto a la Selección.

A la hora de la comparación con el fútbol convencional (originalmente es arquero de futsal), Muleck confiesa que, a diferencia de lo que se cree, los penales de los ciegos "se estudian" y que ven muchos videos en la previa: "A diferencia de un futbolista convencional, que apoya el pie de una forma y sabés mas o menos dónde va a ir, el ciego es impredecible. Generalmente le pegan de puntín y puede salir para cualquier lado".

Murcielagos
Y la pregunta surge casi por decantación: ¿Cómo llega una persona vidente a jugar en un equipo de ciegos? En el caso de Muleck, la oportunidad apareció mediante Román Barrós, el psicólogo deportivo del club en el que se desarrollaba como arquero de futsal, 17 de Agosto. "Él fue quien me comentó que había una prueba y fui medio de caradura a ver de qué se trata. Ahí conocí a todos y no me fui más", recuerda.

Además, agrega: "Al principio me costó integrarme a lo que es la discapacidad, porque el puesto es completamente diferente al del futsal, no me puedo mover del área. Pero el grupo me recibió bárbaro y me acoplé muy bien".

Lo cierto es que, a años luz de la fama y los millonarios contratos que tienen los futbolistas profesionales, Muleck se ganó su lugar en base a esfuerzo y sacrificio. De hecho, con 26 años, actualmente estudia el profesorado de Educación Física y reparte los entrenamientos junto a Los Murciélagos en el CENARD con sus obligaciones como entrenador de arqueros y ayudante de campo en el club El Talar de Agronomía, donde además es arquero de la Primera de futsal.

Hace pocos días se ganó su lugar en la historia y coronó con una actuación soberbia tantos años de sacrificio. Después de todo, él es el "diferente" en una Selección que volvió a dejar a Argentina en la elite del fútbol para ciegos. Viendo o sin ver, el horizonte de Los Murciélagos es para todos el mismo. Y la historia de uno de sus arqueros no hace más que dejarlo bien en claro.