¿Creías que estaba todo dicho? Ahora llega la nueva toxina botulínica de origen alemán

*En la lucha contra las arrugas, siguen las novedades.
*Desde mediados de 2007 está disponible en nuestro país una versión altamente purificada de la toxina botulínica.

Las arrugas dinámicas del rostro y los trastornos neurológicos relacionados con movimientos anormales tienen hoy una nueva opción de tratamiento: la toxina botulínica tipo A, de origen alemán, que está disponible en nuestro país desde mediados de 2007.

La potencia y la duración de los efectos de este tipo de toxina botulínica son similares a los de las otras disponibles en el mercado y se constituye como una alternativa efectiva y segura para los pacientes. A diferencia de sus antecesoras, la toxina botulínica alemana presenta un máximo grado de pureza, ya que no posee “complejo proteico”, un conjunto de proteínas que el sistema inmunológico puede rechazar. Esto permite realizar correcciones y nuevas aplicaciones con mayor frecuencia.

“Ésta es la nueva generación de toxina botulínica; su componente es de una calidad inmunológica superior, lo que reduce su antigenicidad y el riesgo de formación de anticuerpos. Al carecer de complejo proteico, potencialmente puede beneficiar su calidad inmunológica. Asimismo, la eficacia terapéutica y la difusión de esta toxina botulínica son idénticas a las de la marca de referencia”, afirmó de visita por Buenos Aires el doctor Dirk Dressler, miembro del consejo asesor de la Sociedad Alemana de Distonía.



En la misma línea, el doctor Sergio Escobar, médico dermatólogo miembro de la Sociedad Argentina de Dermatología y fellow de la American Academy of Dermatology, aseguró: “Aplicando la toxina botulínica alemana, he podido confirmar que presenta la misma eficacia y potencia que el producto norteamericano o el francés. He obtenido referencias muy positivas por parte de los pacientes a quienes les he aplicado esta herramienta”.



“Otra ventaja comparativa es el hecho de que esta toxina botulínica desarrollada en Alemania no requiere cadena de frío. Esto facilita ampliamente la logística de transporte y almacenamiento del producto, lo que es muy importante”, explicó Dressler.



Este aspecto es de importancia porque se asocia directamente con la eficacia y seguridad del producto. La interrupción de la cadena de frío en aquellas toxinas convencionales que sí la requieren, puede generar una alteración y desnaturalización de las mismas. Por el contrario, la nueva generación de toxina botulínica alemana (Xeomín®), desarrollada por el laboratorio alemán Merz y licenciada en nuestro país por Laboratorios Phoenix, está libre de complejos proteicos, no requiere cadena de frío y se mantiene estable durante 36 meses a temperatura ambiente. 



Sin duda, se trata de una nueva opción que brinda mayor confianza y seguridad tanto a médicos como a pacientes.

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