"Cuando compongo soy diablo, santo, homo o drogadicto"
Goy habló con
sobre su partida de Karamelo Santo, el Gobierno, Internet y el rock nacional.
La Boca es uno de esos raros lugares donde las culturas se pierden el respeto y se mezclan, para horror de los puristas. Está en el paisaje, a simple vista. Desde una ya descolorida casilla de madera y chapa, de un conventillo que tal vez supo albergar a inmigrantes del oleaje europeo, dos morochas cuchichean al son de una cumbia. A unos metros, la paraguayada toma tereré y mira sin demasiada atención hacia unos motoqueros que, con música de Creedence, charlan en torno a una cerveza tomada del pico. Es tarde, hace calor y estar en cuero es la moda entre los "sin aire acondicionado".
¿Cuál es tu opinión de Internet con el tema de la música?
Me encanta. Es el sueño de mi vida no tener que lidiar con nadie para sacar un disco mío, para que otras personas tengan acceso a cualquier tipo de musica. Si es por hablar de arruinarles el negocio, podemos hablar horas. Yo me sentía frustrado porque quería sacar un disco y hacerlo al instante, porque reflejaba lo que me pasaba en ese momento. Hoy, hago una canción y la subo a Internet, al soundcloud, en máxima calidad y la gente se lo baja gratis. Si quieren donan plata. Los europeos bajan y ponen un euro. Acá eso no se habitúa.
Pero el artista tiene que aceptar el mecenazgo. No es algo lógico que tengas que esperar a que el Gobierno te ponga plata, precisamente la actitud del artista es mostrar algo con hincapié en la libertad. Porque si vos estás esperando que el Gobierno te ponga plata y después lo estás puteando, es algo ilógico, no va a pasar. Igual que un sello discográfico, como también le sirvió a muchos artistas, también arruinaron a muchos. Por eso, saber hoy que podemos grabar una canción y que en diez minutos todos la pueden estar escuchando… si eso no es un milagro…
¿Tenés alguna posición sobre el actual Gobierno?
No soy oficialista, ni tampoco opositor. Siempre pensé que al político hay que tomarlo… con ciertas pinzas, no ser obsecuente. A veces me putean porque estoy contra Clarín, pero cuando pongo algo contra los Kirchner me dicen “eeh, vos al final...”. ¿Y por qué no puedo decir algo si se mandan sus cagadas? Puedo decir lo bueno, sí, pero también criticar. No somos fieles con nuestras mujeres, ¿y lo vamos a ser con un político?
¿Y qué opinás de toda esta recuperación de una militancia juvenil?
Está bueno. La otra vez vi un cartel que decía “hacete fanático de Kirchner”, porque se había muerto. Era alevoso el cartel, a mí me hinchó las pelotas. No puede ser que porque el tipo se murió lo vayamos a hacer mártir. Paremos, el aprovechamiento de las circunstancias…
¿Eso lo ves más del lado de los políticos?, porque muchos ahora son pibes que empezaron una militancia…
Pero hay gente que viene en una militancia hace mucho, militan por los derechos humanos, ayudando a comunidades originarias, no es sólo de una militancia política. Acá la militancia puede ser social, espiritual. Lo importante es no quedarse parado. Era un garrón en los ‘90, porque no importaba nada. Pero me parece lógico que la gente quiera crecer.
Eso es, ése es el síntoma. El padre hoy deja que el pibe milite. En los ‘80 me tenían totalmente prohibido algo así. Yo me quería juntar a tocar la guitarra con amigos y no me dejaban ir. Me tenía que escapar o juntarme en los grupos de la iglesia y capaz que ni eras católico. Pero era la única forma de estar un sábado con alguien y conocer una chica. Era terrible.
Ahora sí, la militancia. Y lo hacen con esa energía envidiable que es la adolescencia, que uno se siente con esa energía envidiable. Lo tienen que hacer ahora, no a los 40 años. La gente se ve que está haciendo cosas, está haciendo algo hermoso. En los ’60, el Mayo Francés, empezó todo un movimiento que buscaba la revolución. Ahora estamos viviendo esto, que va suceder algo importante en el mundo, que nos va a traer de nuevo esa sensación de libertad. Pero a mí ya me va a encontrar grande y no estaré con los jóvenes. Pero bueno, le armaré un porro a mi hijo.
¿Qué estás haciendo ahora, en tu vida post Karamelo Santo?
Estoy componiendo muchas cosas con folclore. Estoy tocando con uno de los primeros bajistas, del proyecto previo a Karamelo que era Perfectos Idiotas. Era una onda ska, mezclado con salsa y cumbia. Pero más punkie, muy elemental, porque no sabíamos tocar. Este flaco estuvo en Karamelo y después se fue. Ahora vuelvo a tocar con él. Estuvo involucrado en muchas canciones, como “Joven Argentino”, y varias de "Antena Pachamama". Estamos grabando con Lucas Becerra en batería y en bajo Hernán Ascoria, de Venezuela, que está parando en casa. Básicamente somos un cuarteto. No quiero más músicos, la idea es subirnos a un auto e ir a tocar. Estoy cantando solo, sin coros.
Ahora que lo veo es un proyecto más rockero, más cerca de Divididos que de otra cosa. Aunque también hacemos carnavalitos, pero rockeros. La visión es acercar al rockero al folclore. Es lo que me pasa con las bandas estas que hay ahora de folclore, que tratan de hacer eso, las veo un poco nerds. Es como que son flacos que estudiaron mucho folclore y quieren hacerse roqueros. Es imposible, rockero se nace. Es más fácil que un rockero haga folclore a que un folclorista haga rock.
¿Cómo ves al rock argentino en este momento?
Ahora hay grupos como “Onda Vaga” que tocan con su acústica y hacen música, hacen rock. Se sacan el prejuicio se la guitarra eléctrica. Ya hay muchísimas mujeres también, solistas. ¿Cómo puede ser que en el rock de Argentina casi no haya minas? Tocaba una mina y le iba como el orto. Ahí te das cuenta lo enfermo y lo estático que estaba el rock argentino.
Para mí está bien, está buenísimo que haya rock, que haya folclore, que haya tango. Está la Fernández Fierro. Las nuevas bandas de reagge. Eso le hace bien a la gente. Herman Hesse lo dijo, la música tocada en vivo es todo. Al tipo que está tocando en vivo no lo podés criticar, la música grabada sí. Pero el tipo que está tocando, está tratando de hacerte emocionar, no lo podés criticar. Porque está creando. Criticá al soldado, al que tira una bomba.
El músico, el artista, el actor, la actriz, está creando, es creación. No hay que criticarlo. Nos criticamos entre los músicos y algún periodista que es músico frustrado. Para mí la música no tiene una objetividad, no es algo que es así para siempre. Porque por ahí todo esto cambia, nos aburrimos. Le agradezco a la vida que me haya podido sacar determinados prejuicios. No todos. Si hubiera podido, hasta me siento en una pija también. Mejor, así pruebo cosas nuevas. Por ahí me hago puto y soy mejor persona.
sobre su partida de Karamelo Santo, el Gobierno, Internet y el rock nacional.
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