Calamaro y un debut polémico
Borracho en una noche de tequila y rock, "el Salmón" hizo de las suyas en un escenario de la Gran Manzana.
Andrés Calamaro conquistó la última frontera que le faltaba atravesar: después de triunfar en España y Latinoamérica, "el Salmón" desembarcó en los Estados Unidos para una gira que lo llevó el jueves pasado a la ciudad de Nueva York y a Miami este sábado.
El comienzo del show fue un poco lento, con un warm up obligatorio para acoger al público, que estaba formado por argentinos, colombianos y otros latinos residentes en Nueva York. Pero después llegaron los momentos conmovedores como la interpretación de "Estadio Azteca" y los momentos de humor, como el del "tequilómetro" versus el "glamourómetro".
Y ahí fue donde comenzaron los problemas: "Si aplauden fuerte al 'glamourómetro', entonces quiere decir todavía estamos en buen estado y podemos seguir tomando tequila", disparó el cantante. El público respondió con vitoreos y "el Salmón" empinó el vaso hasta quedar obnubilado por el alcohol.
Para cuando llegó a la interpretación de "Crímenes perfectos", Calamaro decidió darle la espalda a las 1200 personas que lo habían ido a ver. Entonces, desabrochó su pantalón y lo bajó a la altura de sus rodillas y se inclinó para adelante para ofrecer un ángulo diferente a su público.
Calamaro intentó imitar a Reed y su recitado cansino durante la primera parte del show, pero al ver que su público no podía seguirle el paso decidió acelerar las cosas y terminó boca abajo en el piso, con los pantalones enredados en las piernas mientras cantaba el tema de Sumo "Que me pisen".
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