Quiénes son los verdaderos dueños de Ricolino, la joya chocolatera que ya no pertenece a Grupo Bimbo
Tras la venta de la marca de dulces a una multinacional, la estructura sucesoria y el capital derivado de esta división han generado interés en los círculos empresariales.
Ricolino ya no pertenece a Grupo Bimbo.
La familia Servitje ha sido pieza fundamental en la construcción de uno de los grupos industriales más grandes del mundo con sede en México. Dentro de su diversificación dentro de Grupo Bimbo, la rama dedicada a la confitería y chocolates representó durante décadas un pilar de crecimiento que recientemente pasó por un proceso de transformación operativa.
Se trata de Ricolino, marca que vivió una transición en el último tiempo para dejar de pertenecer al mundo Bimbo y pasar a manos de otro imperio alimenticio, el cual está encargado en la actualidad de su funcionamiento.
A quién pertenece Ricoloni
Hablar de la familia Servitje es referirse a uno de los pilares más sólidos del sector empresarial en México. Los fundadores de Grupo Bimbo —la panificadora líder a nivel global— no solo conquistaron el mercado del pan, sino que durante gran parte de su trayectoria consolidaron a Ricolino como un referente indiscutible en el mundo de las golosinas y los chocolates, hasta que la marca pasó a manos de Mondelez International.
A pesar de que Ricolino ya no forma parte del catálogo de Bimbo, su venta representó una inyección masiva de capital y recursos que hoy integran la fortuna de la familia. Ante este panorama, surge la duda sobre cómo se gestionará esta herencia económica y quiénes son los rostros que encabezan la sucesión en una de las dinastías de negocios más poderosas del país.
Por mucho tiempo, Ricolino fue la apuesta ganadora de Grupo Bimbo en el sector de la confitería. Con productos que ya son parte de la cultura popular mexicana, como el Bubulubu, la Paleta Payaso, el Duvalín y los Kranky, esta división no solo acompañó el crecimiento de la panificadora, sino que reafirmó la capacidad de la empresa para dominar el mercado de consumo masivo.
El traspaso de la marca a Mondelez significó el cierre de un ciclo operativo en el sector dulcero para los Servitje. Sin embargo, este movimiento estratégico convirtió un negocio operativo en una robusta reserva de capital e inversiones que ahora redefine el patrimonio familiar.
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