Australia ofrece ayuda diplomática a Assange

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El gobierno australiano sostuvo que la culpa de las filtraciones la tiene quienes ofrecieron esa información y apoyó el trabajo de Julian.

EFE
Por EFE
El gobierno australiano ofreció este miércoles ayuda consular a su ciudadano y fundador de WikiLeaks, Julian Assange, detenido en Londres.

La Embajada de Australia en el Reino Unido contactó a Assange para asegurarse de que tiene representación legal y podrá recibir sus visitas igual que cualquier otro australiano en la misma situación, anunció el ministro de Exteriores, Kevin Rudd.

Rudd subrayó que cualquier persona tiene derecho a la presunción de inocencia, horas después de que Assange firmara una nota en el que denunció que su país está colaborando con EE.UU. para "matar al mensajero" y ocultar la verdad.

El jefe de la diplomacia australiana atribuyó la culpa de las publicaciones de WikiLeaks a las personas que las filtraron y al gobierno estadounidense por no proteger de forma adecuada sus documentos confidenciales.

"La conclusión aquí es que el núcleo de todo esto está en el fracaso del gobierno de Estados Unidos para proteger eficazmente sus propias comunicaciones diplomáticas", dijo Rudd en declaraciones periodísticas.

"Las sociedades democráticas necesitan medios de comunicación fuertes y WikiLeaks es parte. Los medios ayudan a que los gobiernos sean honestos, y hemos revelado verdades sobre las guerras en Afganistán e Irak y la corrupción empresarial", indicó en el diario "The Australian", propiedad del magnate Rupert Murdoch.

Assange recordó que el padre de Murdoch fue el primero que contó al mundo el horror de la Batalla de Gallipoli durante la I Guerra Mundial y se enfrentó por la primicia a las autoridades de Australia y el Reino Unido.

"Casi un siglo después, WikiLeaks está divulgando sin miedo información que debe ser conocida por el público", declaró el australiano, de 39 años, quien no mencionó los presuntos delitos de abusos sexuales que se le atribuyen en Suecia.

Uno de los líderes mundiales a los que más comprometió las revelaciones es el propio ministro Rudd, tachado por diplomáticos estadounidenses de "maniático" e "incompetente" cuando fue primer ministro entre 2007 y 2010.

"Francamente, me importa un bledo", comentó el ahora titular de Exteriores tras ser preguntado una y otra vez por el asunto durante una conferencia de prensa en Brisbane.

El ex primer ministro conservador John Howard opinó que Assange no debe ser procesado porque "todo periodista publica información confidencial cuando la obtiene".

"Lo importante es si el material y su divulgación pueden poner en peligro la vida de personas o la seguridad nacional de países (...) los malos son aquellos que remitieron los cables, a esos son los que hay que perseguir", declaró Howard.

Esta semana, WikiLeaks también divulgó que Rudd advirtió a Estados Unidos de que debe estar listo para emplear la fuerza con China y le dijo a la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, que los líderes chinos eran "paranoicos" sobre temas como Taiwán y el Tíbet.

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