La foto que es símbolo de una guerra que no fue: paz entre las dos Corea
Ambos frentes sellaron el acuerdo para poner fin a la tensión y abrir una nueva etapa. El gesto ha sido aplaudido por la comunidad internacional y lleva esperanza a Seúl.
"Sería mejor no crear demasiadas expectativas sobre este acuerdo", indicó a agencias internacionales el investigador Jang Yong-suk, del Instituto de Estudios para la Paz y la Unificación (IPUS) de la Universidad Nacional de Seúl, que calificó el contenido del pacto como "muy simple y fragmentado".
Otros expertos destacaron que el acuerdo ha permitido a Corea del Sur blindarse un poco más contra las imprevisibles hostilidades del Norte, y por tanto podría servir para garantizar cierta estabilidad a medio plazo en la península.
"Corea del Norte tiene un largo historial de romper sus promesas pero, si leemos el acuerdo firmado hoy, vemos que el Sur se reserva en ese caso la posibilidad de retomar de nuevo las emisiones de propaganda", destacó el analista político Shim Jae-hoon.
Shim explicó que Seúl se ha dado cuenta que los altavoces son un "arma estratégica" crucial con la que desde ahora puede contar para disuadir a Corea del Norte de realizar sus "provocaciones" que generan tensión.
"Los altavoces revelan información comprometida sobre Corea del Norte y sus líderes a civiles y soldados a 25 kilómetros de distancia de la frontera, por lo que son capaces de debilitar la lealtad al régimen y provocar deserciones", aseguró el analista.
Por otra parte, el Gobierno surcoreano destacó hoy el hecho de que Pyongyang haya "lamentado" el ataque con minas que hirió gravemente a dos soldados norcoreanos -si bien no reconoció explícitamente su autoría-, en una acción "sin precedentes", tal y como calificó el ministro de Unificación, Hong Yong-pyo.
En el exterior, Estados Unidos celebró el acuerdo y esperó que contribuya a "rebajar las tensiones en la península" de Corea, según anunció el portavoz del Departamento de Estado, John Kirby.
El secretario general de las Naciones Unidas, el surcoreano Ban Ki-moon, dio una "cálida bienvenida" al pacto y expresó su esperanza de que éste impulse un diálogo entre ambos países sobre el todavía pendiente asunto nuclear.
El acuerdo también compromete a Norte y Sur a organizar para finales de septiembre una nueva ronda de reuniones de familias separadas por la Guerra de Corea (19650-53), que sería la primera en más de un año y medio, y a aumentar los intercambios entre entidades civiles de ambos países.
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