Medio siglo de pasión por la bolita: el Fitito cumplió 50 años

Mundo

Hoy es una leyenda que junta a seguidores. El Seat 600, en nuestro país conocido como Fitito, cumplió ayer 50 años y en España no faltaron los festejos.

El automóvil, que fue una sensación de su época, era un símbolo de status para las familias, que se paseaban orgullosas con él los fines de semana.

La historia de este automovil comienza en 1957, cuando la empresa española Seat lo sacó a la venta el 27 de junio a un valor de 73.500 pesetas, lo que serían aproximadamente 1840 pesos argentinos.


 


En cuestión de horas el autito se convirtió en un éxito en España, incluso antes de salir al mercado. Ya para marzo, había pedidas más de 100.000 unidades y la gente debía anotarse en lista de espera de más de un año para acceder a él.


 


Esta versión española comenzó a comercializarse en 1955 en Argentina, y de la mano de Fiat 600.

Hoy es todo un mito, y cuenta con seguidores a nivel mundial, que organizan eventos y reuniones en su honor.



Por ejemplo en nuestro país, tiene muchos fanáticos. Tal es el caso de los creadores del Club Fiat 600 o los cordobeses que también siguen al Fitito.

En España, donde se le da importancia al automóvil, se organizó una caravana que recorrió varios kilómetros para conmemorar su aniversario.


 


Esta pasión que el auto genera está absolutamente ligada al recuerdo, ¿Quién no tiene una foto familiar con el fitito de fondo? Es inevitable que sea parte de la memoria y de momentos vividos.



Sin dudas, esta nostalgia provoca que el 600 sea un objeto de colección requerido por haberse convertido en un auto histórico


 


Si bien el último auto fabricado por Seat se hizo el 3 de agosto de 1973, la marca Fiat lanzó el nuevo Fiat Seicento, inspirado en el modelo.  


 


Pero más allá de esto, la tecnología ha traído modelos más modernos, y la clásica bolita poco a poco fue dejando de ser el auto familiar por excelencia.



Pese a ésto aún resisten. Al día de hoy se pueden ver todavía algunas circulando por las calles, que prevalecen muy bien cuidadas. Sus conductores las manejan con orgullo, porque bien saben de la reliquia que poseen.
 

Dejá tu comentario