Cómo es la vida de los 29 argentinos en las Islas Malvinas

30 de marzo de 2007

* El último censo de la isla registró 2.955 isleños, de los cuales 29 son argentinos.
* minutouno.com dialogó con algunos de ellos sobre cómo pasan su vida en las islas.

Hugo Martin se lanzó en una travesía que – sólo en apariencia- tenía éxito garantizado: encontrar a nuestros coterráneos en las Islas Malvinas. Sin embargo la tarea no fue tan sencilla ya que pese a ser 29 personas en una población pequeña, hallarlos demandó un trabajo etnográfico arduo. Más aún fue conseguir sus declaraciones.

La mayoría es reticente a hablar de temas políticos por miedo a perder el trabajo. Algunos ya tuvieron problemas con algunos medios por eso decidieron callarse. Y es entendible, no están de paseo”, comentó el periodista a minutouno.com

Hay dos grupos de argentinos: los "históricos" y la camada que arribó luego de la crisis de 2001   

En realidad, y para ser justos con nuestros compatriotas, su predisposición varía de acuerdo a los años de su estadía. Según Martin, conviene distinguir entre los más antiguos y los que llegaron en los últimos 6 años. Los más “viejos” son infranqueables, cuelgan al teléfono, se camuflan por la calle y no quieren decir nada porque temen que sus palabras sean distorsionadas.

En diálogo con minutouno.com Damián Ruiz, Sebastián Socodo y Matías Rodríguez, -pertenecientes a la última camada- nos contaron como viven, trabajan y sueñan en el sur del mundo.

Cruzar el charco

Damián Ruiz (15) es hijo de un ingles que abandonó las islas en el momento que empezó la guerra para refugiarse en la Argentina. Aquí se enamoró y fruto de ese amor nació Damián, aunque al tiempo se separaron y regresó a Malvinas. Por decisión de ambos, el joven se fue a vivir con su padre a las islas cuado rozaba los 14 años. “Antes vivía en el Barrio Don Orione y venía de vacaciones cada tanto", contó en diálogo con minutouno.com

Pese a que le llevó alrededor de dos meses adaptarse al lugar y a la gente “más que nada por el idioma”, Damián va al colegio y tiene algunos amigos, todos ingleses. Si bien los rumores de discriminación no dejan oírse, dice no vivir en carne propia ese sufrimiento: “Los jóvenes no discriminan, son buena gente, pero los más viejos sí. Pero a mí nadie nunca me insultó o me apartó por ser argentino. De hecho mi novia es inglesa”. Sin embargo, afirma que “los argentinos se juntan más con los chilenos porque hablan español”.

Damián sueña con ser "estiba", el oficio más peligroso pero mejor pago de la isla    

La vida de este joven parece igual a la de cualquier otro que viva en la Argentina. Va al colegio, tiene novia, amigos y primos aunque si bien el lugar “es tranquilo y hay futuro laboral, es muy aburrido". Al punto que en Navidad “la gente no hace ruido, todos se quedan callados”.

Cuando se le pregunta qué quiere ser en el futuro – toma aire- y contesta que quiere trabajar en la profesión “más peligrosa” de la isla: “Quiero ser estiba de cubos de hielo. Es muy resbaladizo y si te caes te podés matar. Pero es una de los trabajos mejores pagos”.

Vivir para comer

Casado con Phoebe (28), una chica que nació en Malvinas pero que a los tres años emigró al sur de Claypole, donde se conocieron, Sebastián Socodo llegó a las islas corrido por la crisis del 2001.

“Vinimos hace seis años por un tema económico. Yo tenía trabajo en Buenos Aires pero no me alcanzaba, ganaba $1 la hora en una papelera”, cuenta a minutouno.com. El arribo fue amortiguado, en dinero y afecto, gracias a que tres hermanos de su mujer ya residían en Malvinas. Así lo recuerda: “Nos quedamos en la casa de una de ellas y en cuestión de un mes y medio conseguí trabajo. Hice de todo un poco: estuve 2 años en una granja, otros dos en la construcción, uno con maquinarias y actualmente trabajo para el gobierno en la parte de mantenimiento reparando cercos”, enumeró.
Matías gana 6000 libras al mes y tiene una agitada vida nocturna    


El sueldo de Sebastián es de mil libras, algo así como $ 6 mil mensuales, aunque se consume rápidamente por el alto nivel de vida, y de precios. Y aunque mucha gente logra ahorrar porque no hay mucho en que gastar “a mi se me hace difícil porque tengo dos hijos, Nicole de 7 y Joshua de 3”

La quietud de la noche, los bares que cierran temprano y el listado de ley seca para los alcoholicos (están inscriptos en una cartilla y se prohíbe venderles alcohol) no es un problema para Sebastián que disfruta de la vida tranquila y las reuniones entre argentinos y chilenos.

Entre la cumbia, el dance y el reggeaton

Con tan sólo 18 años, para Matías Rodríguez vivir en Malvinas es un alivio, principalmente para el bolsillo. El joven, que llegó para visitar a su papá luego de terminar el colegio secundario, encontró todo lo que necesitaba para este momento de su vida: un buen trabajo, lindas chicas (“son muy bonitas pero se regalan mucho”) y amigos para divertirse.

Para conseguir su jugoso ingreso de $ 6 mil   por mes, Matías trabaja en doble turno, de 9 a 15 y de 18 a 23, “me la paso en el laburo pero igual salgo a la noche, escuchamos mucho Amar Azul, dance y reggeaton"

Los pocos tragos amargos que recuerda se relacionan a su origen. “Siempre que decís que sos argentino te miran con mala cara. El sábado pasado fui a una fiesta y un tipo de treinta y pico me quería pegar por el sólo hecho de ser argentino. Otra vez, había arreglado con un amigo de acá ir a jugar un partido de fútbol y cuando los demás se enteraron de que yo era argentino le dijeron que no vaya”.

Por lo pronto Matías piensa seguir trabajando, ahorrando y disfrutando hasta que se cumplan los dos años de su contrato. Esa, es la fecha elegida para volver.