La brecha salarial sigue existiendo y pareciera no ponerse en agenda

Opinión

La abogada Nicole Quinteros reflexionó sobre brecha salarial, maternidad y el trabajo no remunerado que recae en la mayoría de las mujeres.

Esta semana, el 8 de Marzo es el Día Internacional de la mujer, creo fundamental utilizar estas fechas para visibilizar y concientizar.

La brecha salarial de género sigue existiendo y pareciera no ponerse en agenda para lograr una real igualdad salarial. Lo que, además impacta directamente en las tareas de cuidado que no solamente incluyen la crianza de niños y niñas sino también las tareas domésticas.

Eso que llaman amor, es trabajo no remunerado” dijo Silvia Federici, filósofa y escritora, frase que seguimos reproduciendo ya que resume el tema en cuestión. Con el comienzo de la Pandemia esta problemática precarizada quedó expuesta y se agudizó aún más, porque la desigualdad de género nos atraviesa socioculturalmente, con mandatos que se trasmitían las labores como exclusivamente femeninas.

El tiempo abocado y dedicado a estas actividades nos trae una doble jornada laboral en donde las responsabilidades no logran, en la mayoría de los casos, repartirse de forma equitativa.

Las mujeres que trabajamos fuera y dentro de la casa tenemos una doble carga mental de la que no se habla, sino más bien que se toma como parte de lo cotidiano (“tareas invisibles”). Una sociedad que acompaña, que no valora nuestro rol… actividades que parecieran recaer sólo en nosotras por parecer las sostenedoras de un todo y le sumamos la falta de oportunidades laborales y/o de crecimiento profesional.

¿Qué conecta la brecha salarial con las tareas de cuidado? Todo.

Históricamente nuestro trabajo ha sido desvalorizado e invisibilizado. Mujeres que tienen el mismo puesto de trabajo que los hombres, pero ganan menos. Mismas horas de trabajo (e incluso más), mismos estudios/experiencia,

La maternidad, el embarazo, el posparto y el puerperio son la otra cara estigmatizante para algunos/as empleadores/as, ya que consideran que el rendimiento no puede ser igual si tenes hijos/as. Pero claro, esta conclusión recae sólo en las mujeres y es donde juegan un rol los estereotipos de género.

A través de mis redes sociales, realicé una encuesta con mujeres madres de 20 a 50 años, en donde la pregunta principal era si su maternidad había sido motivo de interferencia a la hora de continuar trabajando o de buscar uno nuevo.

El 82% de las que respondieron (sobre un total de 2358) dijo que “Sí”. Con respuestas que además agregaban

“No me enviaron al intercambio porque tengo hijos y ni siquiera me lo preguntaron. Fue mi compañero que también es padre, pero le dieron la posibilidad”.

“Dijeron que no me ofrecieron el ascenso porque ahora soy mamá y no iba a poder con todo”.

“Estoy embarazada y me dijeron que no podían tomarme en cuenta”

“Tengo compañeros que por el mismo trabajo ganan el doble e incluso más”.

Cada una de estas frases elegidas fueron copiadas textualmente. Reflejan que, en el ámbito laboral, las mujeres somos discriminadas por nuestro género, por nuestra maternidad y por nuestra capacidad. No así mismo ocurre con los hombres, ya que no se cuestiona su vida personal o su paternidad a la hora de elegirlos o ascenderlos de puesto. Las licencias por maternidad y paternidad son otro de los puntos claves que afectan en estos casos.

Otro estudio realizado por la Superintendencia de Riesgos del Trabajo, arrojó que, en la Argentina, las mujeres suelen ganar casi un 30% menos que los hombres. Y si hablamos de trabajos no registrados puede ser un porcentaje aún mayor.

¿La pregunta del millón es que hacemos en estos casos? Primero, entender que estamos hablando de situaciones de discriminación a la hora de insertarnos en el mercado laboral o de exigir aumento/recategorización/jerarquización y saber que puede ser denunciado (INADI). Luego, es necesario que se capaciten los/as empleadores/as para que posean una real perspectiva de género a la hora de tomar decisiones, tanto en el ámbito público como privado.

Queremos políticas públicas reales que apunten a erradicar la brecha salarial, en donde no haya abuso de poder, ni violencias por motivos de género que atenten a nuestra economía.

Este #8M además de quienes tengan la posibilidad de salir a las calles (que debe hacerse con protocolos y cuidados) también podemos desde el lugar que cada una tiene, hablar, mostrar, investigar, visibilizar, concientizar y respecto a todos los temas que seguimos padeciendo en la actualidad las mujeres.

Repensar la economía y las tareas de cuidado desde una perspectiva de género es un desafío, pero necesario. Porque de otra manera no podemos promover ni hablar de igualdad de derechos ni de una responsabilidad compartida.