Asaltaron a dos policías fuera de servicio: tres delincuentes murieron en el tiroteo y un cuarto está grave
Los tres fallecidos acumulaban causas por robos y armas. El cuarto sospechoso, un menor sin antecedentes, sobrevivió y quedó hospitalizado.
Tres jóvenes murieron el fin de semana en un tiroteo en Rafael Castillo, partido de La Matanza. Kevin Matías Martínez (18), Walter Gabriel Ponce (22) y Rodrigo Alejandro Vargas (22) perdieron la vida cuando intentaron asaltar a una pareja de policías de la Ciudad de Buenos Aires. Los agentes, vestidos de civil, se defendieron del ataque.
Los tres fallecidos no eran delincuentes primerizos. Martínez, el más joven del grupo, acumulaba un extenso prontuario delictivo. A sus 18 años, la Justicia lo investigaba por tres robos agravados, portación ilegal de arma de guerra y lesiones. El joven, vecino de la zona, no registraba empleo formal.
Ponce y Vargas también tenían antecedentes. Ambos contaban con expedientes en el fuero de responsabilidad penal juvenil por robos cometidos durante su minoría de edad. Ponce, además, aparecía en la Central de Deudores del Banco Central desde septiembre del año pasado con "alto riesgo de insolvencia". Vargas, en cambio, figuraba como empleado de una empresa recolectora de basura.
El cuarto integrante de la banda, un adolescente de 17 años identificado como T.N.G., sobrevivió al enfrentamiento. Recibió el roce de una bala en la espalda y permanece internado. Las fuentes judiciales confirmaron que este joven no tenía antecedentes penales previos.
El hecho ocurrió cerca de las 23.45 del viernes en la calle Sudamérica. La pareja de policías llegaba a un domicilio en un Volkswagen Fox gris cuando cuatro delincuentes armados los abordaron al bajar de un Renault Sandero negro. Dos asaltantes se dirigieron al conductor de 25 años, mientras otro se acercó a la puerta de la acompañante, una oficial de 21 años.
Ambos agentes extrajeron sus armas reglamentarias, se identificaron como policías y se produjo un intercambio de disparos a corta distancia. Martínez y Ponce murieron en el acto, mientras que Vargas falleció más tarde en el Hospital Simplemente Evita. El quinto hombre, que manejaba el Sandero, logró escapar y continúa prófugo.
La policía halló el vehículo abandonado en la zona de Augusto Bravard y Estanislao de Campo. El coche no presentaba impedimentos legales y estaba registrado a nombre de una familia de Capital Federal. Sin embargo, al llegar al domicilio del hermano del titular en Ramos Mejía, encontraron otro Sandero con la misma patente, lo que sugiere la existencia de un vehículo mellizo.
El fiscal Claudio Fornaro, de la Fiscalía de Homicidios de La Matanza, ordenó el secuestro de las armas de los policías y de los delincuentes, entre ellas un revólver calibre .22 y una réplica. También incautaron nueve vainas servidas de 9 milímetros y seis proyectiles de plomo. Los agentes quedaron a disposición de la Justicia, pero sin medidas en su contra, ya que consideran que actuaron en legítima defensa. La investigación avanza bajo la carátula de tentativa de robo a mano armada y enfrentamiento con personal policial.
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