Las mujeres albañilas, una nueva conquista con sello femenino

Sociedad



  • En Puerto Iguazú, un grupo de mujeres construyó sus propios hogares, a la par de los hombres.


  • Con esta tarea ganaron confianza en sí mismas y aprendieron de la profesión de la construcción. Sin embargo, las empresas dudan ala hora de contratarlas.

La mujer viene ocupando espacios desde hace mucho tiempo, y se apoderó de a poquito de algunas profesiones que eran tradicionalmente nasculinas. Las tomó como propias, e incluso les sumó su toque de femineidad


 


Otro paso adelante en ese sentido lo dio un grupo de mujeres de Misiones, que se animaron a poner manos a la obra para construir sus casas sobre el suelo colorado y con las Cataratas del Iguazú como telón de fondo.


Con el mismo valor que los hombres, tomaron la pala, se pusieron los cascos amarillos y levantaron las paredes de sus propias viviendas.



Las mujeres albañilas de Misiones consiguieron más que sus propias viviendas: ganaron confianza en sí mismas y aprendieron un oficio.    


La construcción de las casas comenzó en agosto de 2005 en Puerto Iguazú, a partir de un convenio de Cáritas y de la Subsecretaría de Vivienda de la Nación, según una nota publicada por Periodismo Social en su sitio de internet.



 


Gracias a esta iniciativa, las protagonistas de esta historia lograron tener su vivienda propia. “Me siento realizada, porque me superé como persona. Antes yo pensaba que no podía alzar ni un balde de agua... ahora no, vuelo por encima de los techos”, comentó Isabel, una de las mujeres albañilas.
Y así reivindicaron a todo el género femenino.



 


¿Los hombres tienen algo que decir? Nada. El trabajo que ellas hacen es igual de pesado y forzoso que el que realizan ellos. Juana, otra de las trabajadoras, explicó: “Primero empecé con revoque grueso y después recuadré ventanas. Al final, levanté con los oficiales que estaban conmigo dos casas, había sido fácil”.



Mientras ellas trabajaban… los maridos ¿se ponían celosos? Al parecer se dieron casos de esposos celosos que no podian comprender qué hacía su mujer en la obra. Es que sus señoras estaban trabajando con otros hombres albañiles, profesión que sin dudas cuenta con los “trabajadores más piropeadores del país”.



¿Se les habrá escapado alguna grosería a los varones? Puede que les haya sido difícil no hablar mal delante de las señoritas mientras trabajaban.  "La experiencia más impactante de trabajar con mujeres fue tener que cuidarse al hablar, ser más respetuoso”, dijo Luis, uno de los albañiles que participó de la obra.


 


    Sin embargo, las empresas privadas, no las quieren aceptar “por los conflictos que podrían acarrear”.

De todas formas, todavía falta que cambien muchas cosas en la conciencia de la sociedad y eso se ve claramente cuando las empresas privadas, no las quieren aceptar “por los conflictos que podrían acarrear”. ¿Los empresarios tendrán miedo que ellas desconcentren a los demás trabajadores usando algún overol sexy durante la jornada laboral? Por ahí a algún diseñador se le ocurre alguna idea ropa más moderna para que las chicas levanten paredes.


 


Ahora que las viviendas fueron entregadas y el proyecto fue evaluado, se abre un nuevo camino para las mujeres que participaron de él: muchas están haciendo cursos de capacitación laboral, preparándose como agentes para actuar en casos de violencia familiar, y asistiendo comedores comunitarios. Sin duda, un logro para el género femenino que no termina cuando dejan la pala y la mezcla.

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