¿Qué hay detrás del máximo en las tasas de interés en dólares?
Las razones que incidieron en el aumento en las tasas pasivas en dólares responden más a factores externos que internos, ¿pueden mantenerse en el tiempo?
La tasa de interés para depósitos en dólares alcanzó su máximo desde 2003.
Uruguay alcanzó un promedio del 3,5% en las tasas de interés que pagan los bancos por los depósitos en dólares, es decir, por el ahorro en moneda estadounidense. Un máximo histórico para el cual hay que retroceder hasta 2003 para encontrar niveles similares. ¿A qué se debe este récord de retornos para el ahorro?
El Banco Central del Uruguay (BCU) registró una las tasas de interés para depósitos en dólares más altas de las últimas décadas. El promedio de todos los tipos de colocaciones se ubicó en 3,5%, y hay que retroceder 21 años para encontrar registros similares.
En aquel entonces, el país venía de tasas altas y buenos rendimientos para los ahorros en dólares: desde 1998 —registro más antiguo del BCU—, lo habitual era un retorno en torno al 5%, y el registro más alto se observó entre octubre y noviembre del 2000. De hecho, con el cambio de siglo, todo ese año estuvo por encima del 5%, con tasas entre 5,1 y 5,5 puntos.
Al llegar al 2003, las tasas para los depósitos en dólares estaban bajando: en enero fueron del 3,7%; en febrero, del 3,6%; en marzo, del 3,4%; y en abril ya habían llegado al 3%.
Ahora, el promedio vuelve a ubicarse alrededor de estos parámetros, luego de varios años apenas superando por unas décimas el interés nulo.
¿A qué se debe el aumento de las tasas en dólares?
Más que por un motivo interno, el aumento de las tasas de interés para los depósitos en dólares parecería encontrar explicación en los movimientos de política monetaria internacionales. Particularmente, del rendimiento de los bonos del Tesoro de Estados Unidos.
“Hoy el rendimiento anual de un bono americano a un año ronda el 5,1%, por tanto, los bancos pueden subir sin problemas los rendimientos de los plazos fijos, ya que hoy se consigue buena rentabilidad de dichos bonos”, explicó a Ámbito Francisco Echegoyen, asesor de la financiera Gastón Bengochea.
Respecto de la evolución futura de las tasas, el especialista sostuvo que, “seguramente, por este año se mantengan los rendimientos, pero a medida que las tasas comiencen a bajar, también bajará el rendimiento de los plazos fijos”. “Es algo circunstancial”, señaló.
Más ahorro, ¿más dólares?
La mayor tasa de interés podría llevar a que los uruguayos, históricamente ahorradores en dólares, elijan los plazos fijos como una alternativa de generar mayores rendimientos y, a la larga, mayores ahorros. En consecuencia, podría pensarse que este estímulo también podría generar una mayor demanda de la divisa estadounidense para depositar; sobre todo si se tiene en cuenta que los billetes en los bancos han perdido valor en los últimos años, con el fortalecimiento del peso.
Si bien es cierto que la tendencia actual es más bien de propensión a consumir o de adelantar el consumo a través del crédito; esta modificación positiva en las tasas pasivas en dólares podría influir, aunque sea mínimamente, en la cotización de la divisa estadounidense. De todos modos, habrá que ver si es un factor de peso suficiente para influir en el precio de la moneda.
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