Asesinato del hincha: Ahora, Rousseau dice que lo de los "sicarios" se lo contaron

Adrián Rousseau, sindicado como líder de un grupo de la "barra brava" de River, declaró ayer durante tres horas en la Fiscalía descentralizada y reveló que algunos allegados le contaron que Alan Schlenker habría contratado "sicarios" para asesinar a su ladero Gonzalo Acro.


 


Rousseau, quien había afirmado esa hipótesis en una entrevista que concedió a la revista Veintitrés, llegó para dar testimonio minutos después de que el fiscal de la causa por el asesinato de Acro, José María Campagnoli, anunciara que tiene esperanzas en esclarecer el homicidio.


 


Rousseau se convirtió en la "estrella" de la jornada ya que un importante operativo de prensa se montó en torno de su presencia en el lugar pero se retiró como llegó: sin formular declaraciones.


 


Rousseau concurrió citado como testigo a raíz del asesinato del hincha Martín Gonzalo Acro, llegó acompañado por su abogado Ignacio Irurzun y se retiró con él, en un automóvil Volkswagen color azul.


 


El letrado, por su parte, cumplió un papel importante ya que contuvo las ansias de los periodistas y acordó con camarógrafos y fotógrafos que tomaran imágenes de Rousseau cuando saliera, sólo de frente. 


 


Para eso, el corpulento "barra brava" otorgó unos segundos cuando salió, antes de ingresar al automóvil. 


 


Si bien no trascendieron detalles de la declaración, una versión periodística dice que el domingo irán al clásico con San Lorenzo solamente los miembros de su grupo y no lo harán los de Alan Schlenker, quien prometió no ir más a la cancha. 


 


Rousseau fue citado para que ratifique o rectifique sus declaraciones aparecidas en la revista, en las que afirmó que Alan Schlenker, otro referente de la "barra", habría contratado "sicarios" para asesinar a Martín Gonzalo Acro, baleado el 7 de agosto pasado y fallecido dos días más tarde.


 


El "barra" se había ofrecido a declarar y finalmente esperó la citación oficial.


 


Cuando llegó, Irurzún aclaró que Rousseau no hablaba con los medios porque "es respetuoso de la Justicia" y priorizaba su declaración ante el fiscal.


 


Entre otras afirmaciones, Rousseau había afirmado -a la revista mencionada- que el grupo de Schlenker había roto códigos y por ese motivo, estaba dispuesto a "mandar al frente a todo el mundo".


 


Campagnoli había puntualizado esta mañana la "esperanza" de "esclarecer el crimen del joven (Martín Gonzalo) Acro".


 


Y también había aclarado que en su opinión, las causas de violencia en las que está involucrada la "barra brava" de River, deben ser unificadas.


 


"La Fiscalía está trabajando desde hace tiempo y estos casos los está investigando muy seriamente hasta altas horas de la noche. Tenemos la esperanza de esclarecer el crimen del joven Acro que es el caso más importante hasta ahora", indicó.


 


Campagnoli formuló declaraciones a primera hora del jueves antes de ingresar a la sede de la Fiscalía descentralizada de Saavedra y advirtió –ante una importante guardia periodística- que "hay varias líneas de investigación", que según aclaró, no podía revelar.


 


"El juez tiene su visión de las cosas y la Fiscalía tiene que redoblar su esfuerzo para convencerlo y que unifique las causas", respondió Campagnoli cuando fue consultado respecto del rechazo a esa iniciativa dispuesto por el magistrado Luis Martínez. 


 


Entonces añadió: "Nuestra posición es que esto es un eslabón más de una serie hechos violentos y por eso todas las causas deben ser unificadas".


 


Por otra parte, aludió a las declaraciones de Osvaldo Gastón Matera, agredido en el incidente en que fue asesinado Acro.


 


"Ofreció su visión de los hechos desde la óptica de damnificado, con el `shock` lógico de quien recibió una herida en la espalda", puntualizó.


 


Sostuvo que en casos como estos "hay que escuchar al damnificado con cierta cutela" y aclaró que Matera no dijo que Rousseau sabía que lo venían a buscar, como trascendió.


 


Campagnoli le había pedido al juez que imputara a los hermanos Alan y William Schlenker, pero Rodríguez desoyó el planteo, basándose sobre la falta de elementos suficientes para incriminar a ambos por un delito de la gravedad del homicidio.


 


Según testigos, un hombre se bajó de un vehículo, disparó primero a la rodilla de su víctima, logró hacerlo caer, y en tierra le efectuó dos disparos a la cabeza.

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