Bergara dijo que pudo sobrellevar los 33 días de cautiverio por "la fuerza del espíritu"
*Los pasos cuidadosos del grupo que lo secuestró desconciertan a los investigadores.
Luego de declarar durante cinco horas en la Fiscalía de Quilmes, Leonardo Bergara se reencontró esta tarde con su familia en una vivienda de la localidad bonaerense de Ranelagh.
Con prominente barba, pelo largo, remera roja y pantalón de jean, el empresario abordó alrededor de las 17:50 un Renault Megane y se alejó del lugar.
Al arribar a su casa, declaró: "Estoy muy bien y recibí un buen trato". Y agregó: "Quiero volver a mi vida normal, sólo estar con mi familia y dejar de ser tapa de los diarios".
Bergara también detalló que en todo momento estuvo "encapuchado" y que en el caso de las pruebas de vida que recibió su familia, los secuestradores le dictaban las noticias que tenía que decir, ya que estaba imposibilitado de leer.
"Siempre estuve encapuchado y me leían las noticias, pero me trataron muy bien. Ahora solamente quiero estar con mi familia", expresó en la puerta de la propiedad de su familia, que ocupa una manzana.
" Está todo en la Justicia, la verdad que se portaron muy bien todos, me dieron de comer, y no me lastimaron", indicó sobre sus 33 días de cautiverio, mientras que aseguró que pudo sobrellevarlos con "la fuerza del espíritu".
Bergara, quien de acuerdo con el ministro de Seguridad bonaerense, Carlos Stornelli, presentaba "los signos físicos de un cautiverio prolongado", fue llevado inmediatamente después de su liberación a la Fiscalía de Quilmes, para prestar declaración ante su titular, Silvia Cavallo.
La aparición del empresario en la propiedad de un policía parece el último acto de un grupo delictivo decidido a burlarse del accionar de la Policía bonaerense.
Con cuidadosos y temerarios pasos que desconciertan a los investigadores, el grupo que cobró 200 mil dólares en efectivo y otros 30 mil en joyas por liberar al empresario, se encargó hasta ahora de ´mojarle la oreja´ a los investigadores.
Según se supo, los delincuentes rompieron el candado de la humilde vivienda que poseía en El Pato el jefe de Calle de la comisaría local, y dejaron encadenado en el lugar, situado a pocas cuadras de la seccional, al empresario secuestrado.
El policía fue convocado y detenido por la Justicia local, aunque su participación no les cierra a los investigadores.
"Hay detalles que sorprenden", admitió el propio ministro de Seguridad bonaernse, Carlos Stornelli.
Los investigadores siguen sorprendidos por la capacidad operativa de la banda, que logró mantener por tanto tiempo cautivo al rehén y la forma de manejarse en la negociación con la familia: sin estridencias, ni agresiones, y con un profesionalismo llamativo.
Las extrañas circunstancias en las que quedó involucrado el policía arrestado alimentaron la hipótesis de los dos efectivos procesados por el hecho: que la banda, por alguna razón, intenta involucrar a policías.
Sin embargo, otra teoría, que no se contradice con la primera, habla de una interna policial. "No hay estructura civil para poder manejarse de esta manera", se escuchó decir a allegados a la investigación.
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