Cañas: persevera y triunfarás

“Retroceder nunca, rendirse jamás” es el título de una película de Jean Claude Van Damme pero que muy bien podría ser el nombre, quizás de un libro que trate la vida deportiva de Guillermo Cañas.

“Willy”, como se lo conoce en el mundo de este deporte, sabe bien lo que es pelear. Entiende como muy pocos lo que es que te dejen sin la posibilidad de hacer lo que más te gusta en la vida. En su caso, jugar al tenis. Trabajar.

Nació en Tapiales, Provincia de Buenos Aires, un 25 de noviembre de 1977. Casualmente el año en que el mejor de todos de nuestra tierra, Guillermo Vilas, tuvo la mejor temporada de su carrera y llegó a ser el mejor del mundo (más allá de no poder plasmarlo en el ranking).

Cañas empezó a jugar al tenis a los siete años y desde entonces que no paró nunca de dedicarle su vida a esta actividad. Ganó su primer torneo de ATP en el 2001 en Casablanca (Marruecos). Luego conquistó seis títulos más: 2002 Chennai (India), Toronto (Canadá); 2004 Shangai (China), Stuttgart (Alemania), Umag (Croacia) y este año, Costa Do Sauipe (Brasil). Además llegó a otras nueve finales.

Pero en el verano del 2005,  se escribió una página más que importante (y triste) en la vida de Cañas. El 21 de febrero fue suspendido por doping y sancionado por dos años, luego del Abierto de Acapulco. Al “Luchador” lo ponían contra las cuerdas. Le estaban prohibiendo formar parte de cualquier torneo profesional en cualquier parte del mundo.

Fueron quince meses de pelea, en los que “Willy”, ya de 27 años, no se dejó vencer por la injusta pena. Se lo acusó de haber consumido el diurético Hidroclorotiazida. Cañas apeló y adujo que gente responsable del torneo le proveyó los medicamentos con el aval de la ATP. Tras calificar el fallo de parcial, negó que la sanción signifique el fin de su carrera como tenista profesional. El reclamo resultó favorable al tenista, ya que se determinó que Cañas no había intentado obtener una ventaja deportiva, sino que el medicamento fue suministrado por error.
 
Así consiguió que la sanción fuese reducida de dos años a quince meses, por lo que pudo volver al circuito en la primavera de 2006.

Mientras tanto, la Asociación de Tenistas Profesionales le hizo devolver 276 mil dólares en premios y también 525 puntos del ranking de singles. Guillermo no retrocedió ni se rindió.

El 11 de septiembre del 2006 Cañas volvió a jugar entre los profesionales en Challengers ya que por su caída en el ranking, le era imposible disputar torneos de ATP. Se encontraba en el puesto 514. Y ahí comenzó su levantada, su vuelta a los primeros planos. Se adjudicó cinco títulos de la segunda categoría del tenis, lo que le posibilitó empezar a jugar de nuevo entre los mejores.

Desde su merecido regreso, el de Tapiales, obtuvo el ATP de Costa do Sauipe, subió hasta el puesto 22 del ranking mundial y como coronario de su vuelta al mejor nivel del mundo logró vencer al Nº1, el suizo Roger Federer en dos oportunidades consecutivas. En la primera de esas victorias le quitó un invicto de 41 partidos sin conocer la derrota.

Pero la historia de Cañas sigue. Es larga y hoy, a menos de un años de haber vuelto al circuito, se encuentra, en los cuartos de final de Roland Garros, el segundo Grand Slam del año y con claras chances de avanzar a las semifinales si es que supera al ruso Nikolay Davidenko (el argentino mantiene una ventaja en el historia de tres partidos contra uno a lo largo de su carrera).

Valiente como pocos, poseedor de un hambre de gloria que muchos envidian, Guillermo “Willy” Cañas está de vuelta. Y llegó para quedarse. Para alzarse con más laureles y recuperar el tiempo perdido. Porque nunca retrocedió. Porque nunca se rindió.

Felicitaciones, luchador.

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