Con la goleada ante Paraguay, el equipo de Martino se sacó de encima la mala racha que llevaba durante toda la Copa América. Seis goles en noventa minutos bastaron para terminar con la ilusión guaraní.
Cuatro goles en misma cantidad de partidos disputados durante la Copa América. Paraguay, Uruguay, Jamaica y Colombia: cuatro rivales que sólo soportaron la embestida celeste y blanca por las flojas definiciones, las virtudes de los arqueros y, también, la mala fortuna.
En la noche del martes, todo cambió. Seis goles en noventa minutos de fútbol total. Sólo fueron 300 segundos los que duró el desconcierto argentino: comenzó con el error en la salida que terminó en el descuento paraguayo y continuó en la última jugada del primer tiempo, cuando Raúl Bobadilla -aquel argentino nacionalizado- tuvo la chance de marcar la igualdad.
El equipo de Martino llegó a la final con un partido consagratorio. Si bien se sintió tocado como cuando Maravilla Martínez cayó a la lona frente a Julio César Chávez Jr., la Selección arrancó en complemento de manera demoledora. En esa segunda parte, pateó 9 veces al arco y metió cuatro goles, casi el 50% de efectividad.
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En la final estará Chile, que lleva 13 tantos en el certamen con 65 remates realizados: sólo el 20% de los tiros que genera terminan adentro de la red. Argentina, por su parte, ostenta 10 tantos tras 74 disparos: sólo el 13%. ¿Quién será más efectivo en el partido decisivo de la Copa América?
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