Dos nuevos detenidos
Los arrestados son un remisero y un hombre que permanecía internado. Vecinos de Villa Tesei realizaron el "perejilazo" a favor del carpintero.
Dos hombres fueron aprehendidos este lunes por el crimen de Candela Rodríguez, descubierto el 31 de agosto en el partido bonaerense de Hurlingham, mientras que tres acusados que estaban detenidos por encubrimiento fueron excarcelados, aunque siguen vinculados a la causa.
Fuentes de la investigación dijeron que al primero de los apresados se llegó debido a que recibió una golpiza cuando, al parecer, reveló que estaba vinculado al caso y por lo que fue internado en un hospital donde quedó aprehendido.
En tanto, los voceros añadieron que en el marco de la investigación fue demorado también un remisero en una casa situada en Galeno 1133, en el barrio Roca de la localidad de William Morris, en dicho partido de la zona oeste del conurbano.
Hasta allí se dirigió una brigada de policías bajo la directivas del fiscal de Instrucción de Morón, Marcelo Tavolaro, quien dispuso también la realización de otros siete allanamientos.
Según contaron vecinos del sospechoso, este hombre es de apellido Flores, de apodo "El Pollo", tiene 35 años y trabaja en una remisería del barrio.
Cuando los policías retiraron al hombre esposado y encapuchado de la vivienda, algunos de los vecinos gritaron que se trataba de "un perejil".
En tanto, el tornero Alfredo Monteros padre (75), Alfredo Monteros hijo (35) y el fletero Gustavo Valenzuela (44) fueron excarcelados por el juez de Garantías de Morón, Alfredo Meade, dijeron fuentes judiciales.
Los tres hombres habían sido detenidos el lunes de la semana pasada por "encubrimiento agravado" y en sus respectivas indagatorias ante el fiscal Tavolaro se declararon inocentes.
Luis Pablo Carpaneto, defensor oficial de los Monteros, explicó que el juez Meade les otorgó el beneficio ya que el delito que se les imputa tiene una expectativa de pena que permite la excarcelación y no existen "riesgos procesales" de que entorpezcan la investigación o fuguen.
Monteros padre dijo a la prensa, tras recuperar la libertad desde la comisaría de la localidad bonaerense de Castelar Sur y llegar a su casa del barrio porteño de Villa Soldati, que está "tranquilo", agradeció el apoyo de su familia y los vecinos, y que confía en que "se va a hacer Justicia" por Candela.
Por otro lado, vecinos del carpintero Ramón Néstor Altamirano (55), detenido como "partícipe necesario" junto a Gladys Cabrera (41), realizaron "la marcha del perejil" en defensa del hombre que reside en Charrúas al 1000 de Villa Tesei, donde se produjo la movilización.
En ese sentido, Matías Morla, abogado de Altamirano, se presentó en los tribunales de Morón y denunció por "falso testimonio" al testigo de identidad reservada que apuntó contra el carpintero.
"Creemos que mintió con el objetivo de buscar la recompensa de cuatrocientos mil pesos ofrecidos por el Ministerio de Seguridad provincial", dijo el letrado, que también pidió a la Justicia que le amplíen la indagatoria al carpintero, el único de los acusados que se negó a declarar la semana pasada ante el fiscal Tavolaro.
El testigo de identidad reservada cuestionado por Morla también apuntó contra el restante imputado que tiene la causa: Hugo Elvio Bermúdez Rodríguez (53), a quien señaló como el autor material del crimen de Candela.
Siempre de acuerdo a este testimonio, la niña primero estuvo cautiva en la vivienda de Altamirano y luego fue llevada a la casa de la calle Kiernan 992 de Villa Tesei, propiedad de Gladys Cabrera y donde se halló el ADN de la víctima.
Candela fue vista con vida por última vez el lunes 22 de agosto, cuando salió de su casa en la calle Coraceros 2552 de Villa Tesei, partido de Hurlingham.
Tras nueve días de intensa búsqueda, su cuerpo fue hallado dentro de bolsas de consorcio en un descampado lindero a la Autopista del Oeste, a unas 30 cuadras de su casa. La autopsia reveló que la niña fue asfixiada entre 24 y 36 horas antes de su hallazgo.
Aunque no se supo qué vinculación tendría con el crimen, fuentes del caso señalaron que habrían llegado a este nuevo imputado tras una serie de escuchas y por ello efectivos de la DDI de Morón fueron a una vivienda precaria ubicada en la calle Galeno al 1100, en William Morris a pocos metros del cruce con el Acceso Oeste, donde procedieron a aprehenderlo frente a su familia.
Mientras el nuevo sospechoso quedaba demorado, la Justicia de Garantías de Morón liberó a los tres sospechosos acusados de encubrimiento agravado, que estaban presos desde hace una semana.
Se trata del tornero Alfredo Monteros, de 75 años; su hijo del mismo nombre, de 36 años, y el fletero Gustavo Valenzuela, de 44 años y dueño de la camioneta Trafic blanca que es investigada para determinar si en ella trasladaron el cadáver de Candela, quienes -más allá de su liberación- continúan vinculados a la causa.
Por ahora queda tras las rejas Hugo Bermúdez, a quien un testigo de identidad reservada señaló como el hombre que habría matado a la nena por una supuesta mala relación que tenía con los padres de la menor.
Y también permanecen detenidos Gladys Cabrera, dueña de la casa de la calle Kiernan 992 -en la que se hallaron huellas de ADN de Candela y que este lunes fue allanada nuevamente-, y Néstor Ramón Altamirano, el carpintero de 56 años que cuidaba al perro de esa vivienda ante la ausencia de sus dueños y al que sus amigos y vecinos consideran un "perejil".
Precisamente, sus vecinos organizaron una marcha para reclamar su libertad, su esposa Nelly volvió a defenderlo públicamente y su abogado, Matías Morla, denunció por falso testimonio al testigo de identidad reservada y reclamó su inmediata detención.
"Creemos que este hombre miente para cobrar la recompensa oficial, por eso pedimos que se libre oficio al Ministerio de Seguridad para determinar si cobró o no", dijo el defensor Morla en declaraciones a la prensa.
Según el testigo clave, Candela habría sido secuestrada por el carpintero, su esposa y un sobrino que la llevaron a su casa, de la calle Charrúas 1081, de Hurlingham, y horas después la trasladaron a la casa de la calle Kiernan, donde la mantuvieron secuestrada hasta que "a Hugo se le fue la mano" y la mató.
En medio de estas presentaciones, trascendió que la nena pudo haber sido violada durante su cautiverio. Es que pese a que la autopsia había determinado que no hubo ataque sexual, una patóloga le habría enviado un informe al fiscal Marcelo Tavolaro dando cuenta que la nena presentaría signos de haber sido abusada en los días previos a su muerte.
Los voceros del Ministerio Público de Morón evitaron confirmar públicamente esta novedad, que -de ser considerada cierta- podría llevar a indagar a todos los sospechosos por el delito de abuso sexual agravado.
Un grupo de abogados defensores, en tanto, planea pedir en las próximas horas que la causa pase al fuero federal de Morón, ya que las escuchas demuestran que hubo llamadas a la familia de Candela pidiendo el pago de un rescate cuando la nena aún estaba con vida.
Candela, de 11 años, fue secuestrada hace tres semanas, el lunes 22 de agosto, cuando se encontraba en la esquina de su casa -sobre la calle Coraceros 2552 de Villa Tesei-, partido de Hurlingham, supuestamente esperando a unas amigas para ir a una reunión de boy scouts.
Antes de que se cumplieran 24 horas de su desaparición, Carola Labrador, madre de la nena, salió a pedir ayuda a los medios de comunicación para encontrarla pero nada se supo de la menor hasta el miércoles 31 de agosto, cuando su cadáver fue hallado atado y en una bolsa negra a la vera de la Autopista del Oeste, muy cerca de su casa.
Inmediatamente se supo que el papá de la nena -Lauriano Rodríguez- estaba en la cárcel por un caso de piratas del asfalto, y se difundió una llamada que había recibido la familia de Candela diciendo que "ahora sí que no iban a volver a ver a la nena" y reclamando un dinero con el que alguien se habrían quedado.
El 5 de setiembre fueron detenidos Gladys Cabrera y Néstor Ramón Altamirano, junto a los Monteros padre e hijo y Valenzuela, estos tres supuestamente ligados a la Trafic blanca.
Los Monteros y Valenzuela se declararon inocentes y la defensa oficial pidió su excarcelación porque el delito de encubrimiento así lo permitía; hoy, el juez de Garantías de Morón Alfredo Meade les concedió la libertad, aunque siguen vinculados a la causa.
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