Los principales asesores económicos del candidato presidencial de Cambiemos ya esbozan estrategias para destrabar lo antes posible el juicio con los holdouts. ¿Cuáles son?
Según publica Ámbito en su edición impresa de este lunes, el primer paso sería tomar contacto rápido con el juez Thomas Griesa, aun antes de haber asumido la presidencia el 10 de diciembre, siempre que Macri venza en las próximas elecciones. Confían en que los abogados del estudio Cleary Gottlieb Steen & Hamilton (CGS&H) (en principio no se prevé reemplazarlos por otro estudio más allá de que algunos asesores tienen diferencias claras con los abogados Carmine Boccuzzi y Jonathan Blackman) podrían cumplir la tarea de tomar contacto con el juez de Nueva York y comunicarle el futuro cambio de estrategia.
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Inmediatamente después, la Argentina se mostraría ante Griesa dispuesta a reabrir formalmente las negociaciones de manera inmediata, pero solicitaría como condición y mensaje de "buena fe" de los acreedores y del juez la aplicación del "stay". Esto implicaría que mientras duren las discusiones, sea el tiempo que sea, el país podría pagar su deuda performing (la emitida luego del default) sin peligro de embargos en los Estados Unidos; y, lo más importante, los acreedores no podrían avanzar sobre colocaciones futuras en Wall Street y en el mundo.
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Aseguran los asesores macristas que con este mecanismo, un próximo Gobierno de Cambiemos podría emitir nueva deuda soberana en los Estados Unidos, sin peligros de avances de los fondos buitre, y con la reducción de varios puntos en la tasa de interés. Se habla, con entusiasmo, de hasta un 7% anual en dólares.
Finalmente, y mientras las negociaciones se lleven a cabo, se intentaría reflotar el principio de acuerdo que en julio de 2014 tenían casi cerrado los bancos privados nacionales (más algunos internacionales) con los abogados de los fondos buitre; especialmente Robert Cohen, de Elliott, el fondo de Paul Singer. Éste implicaba la compra de la deuda con los fondos por parte de los bancos bajo la emisión de un bono que se les entregaría a cambio a las entidades participantes. Esa posibilidad, avalada en su momento por parte del Gobierno actual, fue desmantelada por Kicillof.
Mientras tanto, y hasta el 10 de diciembre, la única propuesta argentina continuará siendo la de ofrecer el canje de deuda en los términos de 2010.
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