El sexo virtual no cuenta como infidelidad
*En nuestro nuevo y polémico blog de minutouno.com escribe en esta oportunidad el Lic. Alvaro Gutiérrez, explicando por qué el sexo virtual o el contacto con un otro/a a través de Internet no debe considerarse como infidelidad.
*¿Vos que pensarías si te enterás que tu pareja tiene encuentros virtuales de amistad/intimidad a tus espaldas?
Según el diccionario de la Real Academia Española, la infidelidad es la “falta de fidelidad”. Y la fidelidad: es la “lealtad, la observancia de la fe que alguien debe a otra persona”. Entonces, ¿qué es la fe? Pero, no se preocupen, no quiero caer en la vieja pregunta que divide al mundo entero en creyentes y ateos, no es mi intención disertar sobre religión y creencias, ya que desde hace rato decidí, casi a mi pesar, mi actual agnosticismo.
En el mundo que nos toca vivir, existe Internet y dentro de ese o este mundo digital, sitios para informarse, para sacar datos, para traducir, para buscar recetas de cocina, bajar programas, música, videos y también, sí sí, lugares para citas. Están los típicos lugares de reunión, segmentados por edad, por región, y están los más subidos de tono donde lo que se busca es el sexo virtual. De todo para el solitario -o no tanto- y para el curioso navegante.
¿Qué hacés si descubrís que tu pareja mantiene una relación con una persona a través del chat o es un asiduo visitante de lugares de encuentros cercanos del tipo cibersexo? Por supuesto que lo hace en la más anónima de las formas y nunca se encontró personalmente con el compañero virtual. ¿Está siendo infiel?
Para empezar, por favor no me vengan con la tontería de que se puede ser infiel con el pensamiento, con el corazón. ¡Vamos! No seamos hipócritas. Si los cuerpos no se tocan, los cuernos no existen. El tipo (o la mina, en este caso puede ser cualquiera de los dos) tiene fantasías y las concreta de manera moderna, económica y sin riesgos. ¿No es lo mejor que te puede pasar? No sería una pesadilla que tuviera un típico/a amante de telo, de dos veces por semana, que un día reclama la separación y/o el divorcio y acaba con la diversión y lo arruina todo.
Cuando empieza la infidelidad, más de uno/a dirá, cuando hay interacción, cuando no es sólo una imagen que no habla. ¿Y si es un super programa que responde de forma inteligente a un señor ardiente? Si no hubiera nadie (humano) del otro lado, ¿ya no hablariamos de infidelidad, te molestaría igual? ¿Y si se trata sólo de un versión digital e interactiva de lo que antes eran las revistas para de adultos? ¿Cuál es la diferencia?
Amigos, solo se trata de calmar ratones que tienen que ver con el autoerotismo, con las propias fantasías. La otra persona no quiere que te metas en su intimidad, en su privacidad. ¿Qué derecho tendrías de hacerlo? No dejó de amarte, ni anduvo haciendo promesas de amor a otro/a, ¿cuál es el problema?
Los deseos, los sueños eróticos, las fantasías sean digitales o gráficas, están en el plano de la intimidad, y ésta es lo más sagrado que tenemos.
Por eso, libres del mundo uníos y gritemos juntos: “Los ratones son míos y hago con ellos lo que quiero”.
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