Javier Rodríguez, el chofer del micro en el que murieron 17 personas tras ser embestido por un tren, declaró ante la Justicia que "no vio la barrera ni vio las señalizaciones" antes del accidente.
"Cuando estaba a 10 metros de la barrera vio la luz del tren y trató de pisar el freno. Pero cuando vio que quedaba en medio de las vías, trató de acelerar, y es ahí que lo embiste el tren", explicó su abogado, Oscar Salas.
Salas sostuvo que el ómnibus "iba a 50 kilómetros por hora, a diez metros vio las vías y cuando vio que no frenaba aceleró para salvar al pasaje", al explicar a la prensa los dichos de su defendido ante la Justicia.
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Además, aseguró que el ómnibus circulaba "a velocidad reglamentaria" y que exigirá a la Justicia un cambio de "carátula", al cuestionar la decisión de la jueza de imputar a Rodríguez por "homicidio múltiples con dolo eventual y lesiones graves". Por esa figura penal al conductor Rodríguez le cabe una pena de 8 a 25 años.
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Salas aclaró que el conductor le manifestó a la fiscal que no pretende evadir su responsabilidad y que su declaración indagatoria fue suspendida en reiteradas oportunidades por quebrarse emocionalmente.
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"Mi defendido está triste y desesperado. No puede creer lo que le pasó" dijo el abogado en Radio 10.
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