La danza de los DT
*La temporada 2006-2007 dejó sin trabajo a 19 entrenadores del fútbol de Primera División...
*A pesar de los malos rendimientos de varios equipos, es más fácil echar a un DT que a un plantel. ¿Debe ser así?
Los entrenadores del fútbol argentino atraviesan un período de inestabilidad laboral inédito, ya que en lo que va de la temporada 2006-2007 19 entrenadores perdieron su trabajo en clubes de primera división.
En el Apertura 2006, se fueron enseguida Leonardo Astrada, de Rosario Central; Carlos Leeb, de Banfield; José María Bianco, de Gimnasia y Esgrima de Jujuy; Julio César Toresani, de Colón de Santa Fe; Esteban Pogany, de Quilmes y antes Osvaldo 'Chiche' Sosa tampoco duró mucho en el 'cervecero'.
Al final, Mario Griguol, de Belgrano de Córdoba; Adrián Domenech, de Argentinos Juniors, sumados a dos traumáticas renuncias como las de Ricardo La Volpe, de Boca y Oscar Ruggeri, de San Lorenzo, llevaron a diez las bajas del Apertura.
Y en el actual Clausura fueron virtualmente echados Rodolfo Motta, de Nueva Chicago; Néstor Gorosito, de Central; Nery Pumpido, de Newell's; Patricio Hernández -final también traumático- de Banfield.
Recientemente, en una semana debieron irse de los dos clubes de Avellaneda Jorge Burruchaga, de Independiente y Reinaldo Merlo, de Racing, casi simultáneamente con Pedro Troglio que, hace un año, era un virtual "prócer" para la mitad de La Plata, la de Gimnasia. Como "Mostaza" para la de Avellaneda.
Se dice del director técnico que en el fútbol es "el responsable de la formación y preparación del equipo". Es la persona que "fija la estrategia y la táctica para el juego". Y que es "un conductor de grupos" y aparece como el "jefe del cuerpo técnico". Esa es la teoría.
En la práctica, es un ex futbolista -algunos de ellos, hasta ídolos en su tiempo- condenado a recibir todo tipo de insultos cuando sus dirigidos pierden un partido. O varios.
El clima de intolerancia en el fútbol argentino lleva a los dirigentes a cesantearlos en pleno torneo.
Según la cátedra los hay "arriesgados", muy pocos; "conservadores", muchos, e "influenciables", algunos. Pero la mayoría se distribuye entre "sobrevivientes" y "kamikazes".
La presión que ejercen los hinchas, algunos muy fanáticos, otros muy interesados en responder a la dirigencia que no acepta que el disparador alcance a los propios directivos, deja a la intemperie a los técnicos.
Hace cuatro meses, La Volpe obtuvo el 70 por ciento de los puntos en disputa en Boca, pero perdió el clásico con River en el Monumental en octubre, y en diciembre su equipo tuvo tres derrotas
sucesivas ante Belgrano, Lanús y la final con Estudiantes. Los jugadores salieron indemnes.
River tiene entre sus ex futbolistas a dos técnicos ganadores: Ramón Díaz y Daniel Passarella, que como jugadores y entrenadores han ganado mucho. Sin embargo el "Kaiser" fue insultado duramente hace dos semanas contra Belgrano de Córdoba, en el Monumental, por la eliminación de River en la Copa Libertadores.
Ramón Cabrero, de Lanús, llegó a la primera como técnico interino y es el único sobreviviente desde noviembre de 2005.
Curiosamente, Alfio Basile, ganador de todo en Boca, estuvo con un pie afuera cuando los suyos perdieron con Colón, 0-1 en La Bombonera y Arsenal, 1-4 en Sarandí.
La salida de los técnicos marca récords en el fútbol argentino... ¿Cuál será la próxima cabeza?
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